Corregir una malformación antes que un bebé nazca o implantar un corazón mecánico para darle una alternativa de vida a un paciente con una falla cardíaca avanzada son procedimientos que requieren de mucho más que tecnología. Detrás hay equipos especializados, coordinación médica y seguimiento. En Barranquilla, la Clínica General del Norte ha desarrollado esas capacidades durante más de 50 años.

En 2025, un equipo liderado por el perinatólogo Miguel Parra Saavedra realizó una intervención intrauterina para corregir la gastrosquisis, un defecto congénito que deja los intestinos del bebé fuera del abdomen. Para Mabel Rodríguez de Cala, presidente de Clínicas y Hospitales de Zentria, se trató de un “hito mundial”. En enero de 2026 se implantó el primer corazón mecánico del Caribe a un paciente joven. Ambos avances, explicó Rodríguez, son fruto de “más de 50 años construyendo capacidades médicas”.

La innovación, sin embargo, no depende solo de un especialista destacado: requiere equipos interdisciplinarios, dispositivos avanzados y procesos que permitan acompañar al paciente durante todo el tratamiento. “Para que la innovación sea permanente la convertimos en programas, con equipos, protocolos y seguimiento propios”, aseguró. En los casos complejos se realizan juntas médicas para evaluar y planear la situación de cada paciente.

Esa capacidad se respalda en una infraestructura que incluye 702 camas hospitalarias en el Atlántico y 18 quirófanos en la clínica. Su oferta abarca tomografía, resonancia magnética, PET scan, hemodinamia, radioterapia y terapias especializadas, además de unidades de cuidado crítico y programas de cirugía cardiovascular, trasplantes, oncología y soporte vital mediante ECMO, una técnica que sustituye temporalmente parte de la función del corazón o los pulmones en pacientes críticos.

La clínica forma parte de Zentria, una red que reporta 100 centros de atención primaria, 23 clínicas de alta complejidad y 47 dispensarios de medicamentos. Dentro de ese ecosistema, la Clínica General del Norte funciona como “nuestro nodo principal de alta complejidad en el Caribe y el norte del país”, detalló Rodríguez. Ahora su apuesta es fortalecer los servicios especializados y renovar la tecnología para que más pacientes reciban tratamiento.

Emilio Araos, gerente de la Unidad de Negocio Hospitales Región Atlántico, explicó que esa cercanía puede marcar una diferencia. Personas con falla cardíaca avanzada, cáncer o epilepsia refractaria necesitan atención y controles sucesivos, y “al tener clínicas de alta complejidad en ciudades intermedias, acortamos la distancia entre los pacientes y una atención en salud adecuada”.

Otras de las iniciativas que busca reducir las barreras de acceso es el Consultorio Rosado VITAL MUJER, creado para integrar la atención del cáncer de mama. Su modelo Fast Track reúne en un mismo lugar consultas de oncología clínica y mastología, además de pruebas como mamografía, ecografía, PET scan y biopsia cuando se requiere. El equipo también ayuda con los trámites ante las aseguradoras para que las pacientes se concentren en su tratamiento.

La institución también reporta convenios de docencia-servicio con universidades del Atlántico, programas de educación continuada y un centro de investigación registrado ante Colciencias. En 2024, el ranking HospiRank de Global Health Intelligence la ubicó en el primer lugar de la región Caribe y la iniciativa Angels le otorgó el nivel Platino por su atención del ataque cerebrovascular.