En Bolívar la desigualdad sigue pesando como una deuda histórica. A pesar de que el departamento cuenta con un robusto aparato industrial, una conectividad cada vez más moderna y estructurada, y su capital es la principal vitrina turística de Colombia a nivel internacional, en el territorio persisten los rezagos del olvido: brechas sociales y económicas con las que más de 2 millones de personas lidian cada día.
Las cifras más recientes del Dane lo confirman. En 2025 el Índice de Pobreza Multidimensional de Bolívar se situó en 17 por ciento, una cifra considerablemente superior al promedio nacional, que se ubicó en 9,9 por ciento. A este escenario se suma un dato todavía más intrincado: uno de cada dos bolivarenses experimenta la pobreza monetaria. Aun así, varios de estos indicadores han mostrado mejoras significativas con el paso del tiempo. Los esfuerzos liderados por el sector privado, las organizaciones sociales y los Gobiernos nacional y local se han orientado a contrarrestar esta coyuntura, materializando programas de empleo, educación, salud, vivienda, infraestructura y acceso a servicios públicos y saneamiento básico.
Angélica Villalba Eljach, secretaria de Desarrollo Económico de Bolívar, explicó que ahora el reto no es solo crecer, sino permitir que ese crecimiento sea más inclusivo y territorialmente equilibrado. “El avance más importante ha sido reconocer esta brecha social y empezar a reorientar la política pública hacia un modelo que conecte mejor la economía con las oportunidades de la gente”, señaló.
El papel de la administración de Yamil Arana, actual gobernador del departamento, ha sido crucial. Hoy, Bolívar está ejecutando un plan de inversiones que ronda los 3,7 billones de pesos, enfocado no solo en cerrar brechas históricas, sino en crear condiciones reales para el desarrollo y la competitividad territorial.
Vías, puentes, acueductos, escenarios deportivos y hospitales: una lista larga de avances que continúa con inversiones en salud, conectividad y el mejoramiento de la infraestructura educativa de las instituciones públicas del departamento. “Mejorar la calidad de vida implica conectar territorios, facilitar acceso a servicios y generar condiciones para que lleguen nuevas oportunidades económicas”, recalcó Villalba.
Servicios públicos
Otro de los frentes vitales ha sido el acceso a servicios públicos, principalmente en proyectos de agua potable, saneamiento básico e infraestructura social. Así mismo, el departamento ha impulsado inversiones significativas en acueducto y alcantarillado, ampliando la cobertura en territorios históricamente rezagados.
“Bolívar sigue enfrentando una brecha muy marcada entre el norte y el sur: entre las cabeceras municipales y la ruralidad dispersa”, explicó Luis Castellanos, coordinador de Proyectos de la Fundación Tierra Grata, reiterando que los avances todavía “no se traducen de manera homogénea en todo el territorio”. En 2024 la cobertura rural de acueducto en Bolívar se estimaba en 44,7 por ciento, mientras que la de alcantarillado rural apenas en 4,3 por ciento.
“El avance real no se mide solo por la instalación de infraestructura, sino por la capacidad de que esa infraestructura funcione, sea apropiada por las comunidades y mejore su vida cotidiana. Bolívar ha avanzado, pero todavía tiene el desafío de convertir cobertura en bienestar sostenible”, agregó Castellanos.
En ese camino, la Fundación Tierra Grata –una organización social fundada en 2016 que brinda acceso a servicios esenciales– ha apostado en grande con tres líneas de transformación. Por un lado, están las soluciones energéticas sostenibles, que hoy llegan por primera vez a los hogares de familias rurales, representando una reducción de riesgos asociados al uso de velas, mecheros y combustibles contaminantes.
“En nuestro modelo, la energía no se entrega como una donación aislada. Es una solución acompañada de apropiación comunitaria, capacitación y corresponsabilidad”, recalcó Castellanos. En Bolívar el impacto ha sido especialmente importante por la difícil ubicación geográfica de las zonas de atención. Aunque la cobertura de energía eléctrica en el territorio alcanza el 95,2 por ciento, en zonas rurales se reduce al 56,7 por ciento.
Los beneficiarios han transformado sus tiendas comunitarias en motores de desarrollo local: espacios de encuentro, abastecimiento, información, conectividad y generación de ingresos. “Cuando se energiza y fortalece una tienda, como ocurre con Tienda Grata, se reducen desplazamientos, se dinamiza la economía local y se fortalecen liderazgos, muchas veces femeninos”, indicaron desde la organización.
La tercera línea ha sido el trabajo en escuelas rurales, llevando energía, agua segura, saneamiento y conectividad. Un esfuerzo que impacta a toda la comunidad y facilita que los niños aprendan en mejores condiciones, los docentes implementen herramientas digitales y las familias encuentren un punto de referencia para procesos comunitarios.
“Nuestro modelo parte de una idea central: las comunidades no son beneficiarias pasivas, son protagonistas del proceso. Por eso trabajamos desde la participación, la corresponsabilidad y la permanencia en el territorio”, concluyó el coordinador.
¿Y el acceso a vivienda?
El panorama de la vivienda no ha estado exento de turbulencias. Debido a las decisiones adoptadas a nivel nacional en torno al programa ‘Mi Casa Ya’, se ha generado un clima de incertidumbre que “ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del sector”, indicaron desde Camacol Bolívar.
El acceso a vivienda propia en el departamento, durante los últimos tres años, “no ha sido el resultado de impulsos nacionales, sino de una gestión sostenida desde lo regional. Ha sido la acción coordinada entre el gremio constructor y las autoridades locales la que ha mantenido viva la posibilidad de que las familias bolivarenses cumplan el sueño de tener casa propia, demostrando que cuando el territorio toma las riendas, los resultados llegan”, aseguraron desde el gremio.
En el último mes, gracias al trabajo articulado entre Camacol y la Alcaldía de Cartagena, se logró una adición presupuestal de 50.000 millones de pesos dirigida exclusivamente a reactivar la vivienda VIS. Un logro que no es menor, si se considera que Cartagena está entre las ciudades con los subsidios más altos del país, con beneficios que pueden superar los 38 millones de pesos por familia. Entre junio de 2024 y junio de 2025, las ventas de vivienda nueva en Bolívar han caído 15 por ciento, las iniciaciones se han reducido 31 por ciento y los lanzamientos han aumentado 0,6 por ciento.
Así va Cartagena
De acuerdo con Eliana Salas, directora de Cartagena Cómo Vamos, en los últimos años la capital ha conseguido avances en aspectos clave de calidad de vida, demostrando señales positivas en materia de educación, salud y dinamización de la economía.
Para la directiva, uno de los cambios más significativos se ha dado en la salud materna. La ciudad pasó de tener las tasas más altas de muertes maternas entre las principales capitales del país, entre 2021 y 2023, a no registrar casos en 2024 y reportar solo dos en 2025. “Este es un resultado muy importante porque cuando baja la mortalidad materna no solo mejora la salud, también se protege el bienestar de los hogares”, afirmó Salas, quien destacó además la reducción del 19 por ciento de embarazos en adolescentes entre 2024 y 2025.
En educación, la ciudad viene mostrando una mejora sostenida en los resultados de las Pruebas Saber 11. En 2024 y 2025 Cartagena tuvo el mayor avance entre las seis principales ciudades del país, impulsada principalmente por las instituciones oficiales, donde están cerca del 80 por ciento de los estudiantes de Cartagena, lo cual indica que los avances están llegando a la mayoría de la población y se traducen en mejores oportunidades de acceso a educación superior y empleo.
Sin embargo, persisten retos importantes relacionados con la cobertura de servicios básicos, especialmente en acueducto y alcantarillado. En agua potable, la cobertura alcanzó 92,6 por ciento en 2024, mientras que el alcantarillado llegó a 84,4 por ciento, lo cual evidencia que muchas familias aún no cuentan con acceso completo a sistemas de saneamiento adecuados.