A las afueras de Cartagena, donde el olor del combustible se mezcla con el del mar, Bolívar construyó una economía que se mueve al ritmo de refinerías, puertos, petroquímica, turismo y comercio exterior. Es uno de los engranajes industriales más importantes del país, que produce, transforma, exporta y conecta al territorio con los mercados internacionales.
Bolívar ya es la séptima economía de Colombia. Su PIB ronda los 35,9 billones de pesos y su posición estratégica lo convirtió en un nodo logístico e industrial clave para la economía nacional. Cerca del 7 por ciento de las exportaciones colombianas de bienes no minero-energéticos salieron desde el departamento durante el primer trimestre de 2026.
Cartagena y su zona industrial concentran la fuerza de esta economía, con algunas de las compañías más importantes del país en refinación, petroquímica, logística y comercio exterior. Pero detrás de ese músculo aparece una discusión crucial: cómo hacer que esa riqueza se traduzca en bienestar para una población en la que casi el 48 por ciento aún vive en condición de pobreza monetaria.
“Bolívar ya es un motor industrial del país por la posición privilegiada de su puerto, por ser un corredor importante dentro de la Región Caribe y tener un aeropuerto internacional con muchas conexiones”, explicó Angélica Villalba, secretaria de Desarrollo Económico del departamento.
La refinería no se detiene
En Mamonal, el corazón industrial de Cartagena, opera la Refinería de Cartagena, uno de los activos energéticos más importantes del país. Con una capacidad nominal de procesamiento de 210.000 barriles diarios y 35 unidades de proceso, la planta abastece buena parte de la gasolina, el diésel y el combustible aéreo que consume Colombia.
Su presidente, Herman Galán Barrera, aseguró que la planta se consolidó como uno de los complejos de refinación más modernos de América Latina. Desde Mamonal, por ejemplo, salen combustibles con estándares ambientales internacionales y también materias primas para otras industrias como el propileno, que empresas como Esenttia utilizan para producir polipropileno, uno de los materiales plásticos más demandados de la región.
Esenttia, filial petroquímica del Grupo Ecopetrol, produce desde Cartagena cerca de 570.000 toneladas anuales de polipropileno y exporta aproximadamente el 60 por ciento de su producción a más de 25 países. Solo en 2025 registró ventas externas por 309,5 millones de dólares y amplió su presencia en mercados estratégicos como Brasil y Venezuela.
“La cercanía con la Refinería de Cartagena representa una ventaja competitiva clave”, resaltaron desde la compañía. Esa conexión permite garantizar eficiencia operativa, confiabilidad en materias primas y capacidad de respuesta internacional.
Ecosistema de alto impacto
En 2025 la Refinería de Cartagena reportó una contratación de bienes y servicios por 480 millones de dólares, con participación mayoritaria de empresas nacionales y mano de obra local. El 97 por ciento de sus trabajadores proviene de la región y alrededor de la operación se fortalecen cientos de pequeñas y medianas empresas.
Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, resumió la dimensión de esta industria con una cifra: los sectores químicos básicos, otros químicos y manufacturas plásticas representan el 23,5 por ciento de toda la producción industrial del territorio. Solo México, Brasil, Argentina y Colombia cuentan con grandes plantas petroquímicas para fabricar materias primas plásticas, y casi toda la capacidad colombiana está concentrada en Cartagena y Mamonal.
Cada año, desde Bolívar se producen cerca de 1,5 millones de toneladas de materiales como polipropileno, PVC y poliestireno. En paralelo, crecen las apuestas por la economía circular y reciclaje. Las empresas del sector avanzan en soluciones sostenibles, ecodiseño y reutilización de residuos, mientras fortalecen una cadena que genera alrededor de 14.000 empleos directos.
Despensa agrícola
Mientras Cartagena concentra el grueso de la industria pesada, el departamento intenta construir una integración económica más equilibrada hacia el centro y el sur. Su otra gran apuesta: la agroindustria. “Los Montes de María pueden convertirse en la despensa agrícola del país”, declaró Villalba. La visión de la Gobernación es conectar el campo con la ciudad a través de infraestructura vial, logística y formación técnica.
El ejemplo más visible es la palma de aceite. Bolívar tiene cultivos en 22 municipios, 37.653 hectáreas sembradas y más de 18.600 empleos asociados al sector. Según Fedepalma, el departamento aportó en 2025 el 3,1 por ciento del aceite de palma crudo producido en Colombia y el 3,9 por ciento del palmiste nacional.
Detrás de esas cifras hay 1.238 palmicultores, de los cuales más del 82 por ciento son pequeños productores. Nicolás Pérez Marulanda, presidente ejecutivo de Fedepalma, señaló que la producción nacional alcanzó cifras récord en 2025, impulsada por mejoras en productividad y mayor orientación exportadora. El auge del biodiésel también abrió nuevas oportunidades para el sector, aunque persisten desafíos.
La discusión de fondo en Bolívar ya no gira solo alrededor del crecimiento económico. El departamento entendió que el reto ahora es conectar esa industria sofisticada con oportunidades reales para las regiones rurales. Por eso la Gobernación impulsa una política pública de productividad enfocada en formación pertinente, integración territorial y generación de valor agregado. La construcción de la Universidad Montemariana y la adecuación de megacolegios como centros de educación superior buscan responder a esa deuda histórica.
La apuesta es que los jóvenes puedan desarrollar industria alrededor del campo y no limitarse únicamente a la producción primaria, contribuyendo a resolver también un problema de relevo generacional.
Crece el tejido empresarial
Ese intento de sofisticar la economía se refleja en los planes de competitividad construidos junto a la Cámara de Comercio de Cartagena y el sector privado. El objetivo: fortalecer clústeres industriales, logísticos y marítimos con visión a 2040.
Andrea Piña Gómez, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, señaló que Bolívar pasó de 44.671 empresas en 2024 a 47.965 en 2025, un crecimiento de 7,4 por ciento. Solo el norte del departamento concentra más de 40.500 empresas, impulsadas principalmente por comercio, turismo e industria manufacturera. Sin embargo, el 90 por ciento de las compañías son microempresas y el 54 por ciento corresponde a personas naturales. Las grandes empresas representan menos del 1 por ciento del total.
Entre tanto, en Cartagena el mercado laboral muestra señales de recuperación. El número de ocupados aumentó de 404.404 personas en 2024 a 418.774 en 2025. Sectores como construcción, actividades inmobiliarias y alojamiento registraron crecimientos significativos impulsados por el turismo y el desarrollo urbano.
El Gobierno nacional también mira a Bolívar como un territorio prioritario. A través de iNNpulsa, el Ministerio de Comercio destinó más de 4.000 millones de pesos entre 2022 y 2025 para fortalecer más de 240 mipymes vinculadas a la cadena astillera y marítima.
Hoy, la industria naval y fluvial aparece como otra de las apuestas silenciosas del departamento, sumada al turismo de cruceros, la logística portuaria y el comercio exterior, que fortalecen una economía que busca diversificarse mientras avanza hacia energías más limpias. La propia Refinería de Cartagena ya trabaja en esa transición. En 2025 inició las obras de Coral, una planta de hidrógeno verde que será una de las más grandes de América Latina y que reducirá emisiones mientras se adapta la operación industrial a las nuevas exigencias energéticas.