Después de 13 años de trabajo buscando preservar el cóndor de los Andes, uno de los símbolos de Colombia, en peligro extremo de extinción; la Fundación Parque Jaime Duque, en cabeza de Rafael Torres, finalmente comenzó a ver resultados con el nacimiento de cuatro cóndores.
En el año 2012 empezó la búsqueda de especímenes fértiles. Para 2015 llegaron a Colombia tres parejas reproductivas. Una permaneció en el Parque Jaime Duque; las otras fueron trasladadas a Medellín y al Aviario Nacional, con la intención de que tres equipos trabajaran simultáneamente para aumentar las posibilidades de reproducción. Sin embargo, solamente la pareja que se quedó en el parque logró reproducirse.
El proceso no fue inmediato. Tuvieron que pasar nueve años para que apareciera el primer huevo. Pero los padres no tenían claro cómo interactuar con él y rompieron el cascarón accidentalmente. Más adelante nacería Rafiki.
Este cóndor se convirtió en el símbolo del Programa de Conservación de la fundación porque abrió una luz de esperanza a la recuperación de la especie.
Ahora el trabajo que se adelanta es el de un primer entrenamiento en un ecosistema artificial, en el que Rafiki está conociendo cómo buscar su alimento, moverse en su hábitat natural e interactuar con otros cóndores. Este proceso también lo están viviendo tres hembras que viven en Tibitoc.
Para 2027 la idea es que Rafiki y sus compañeras den el siguiente paso a la libertad: llegar al páramo El Almorzadero, en Santander, en donde deberán enfrentar todas las situaciones del mundo real, aunque seguirán teniendo vigilancia mediante unos marcadores satelitales que permitirán seguir sus movimientos e identificar si están encontrando alimento o necesitan ayuda. Y finalmente, cuando se logren adaptar completamente a su hábitat, podrán volar libremente por el país.
Un cóndor de los Andes puede visitar, a lo largo de su vida, lugares como la Sierra Nevada de Santa Marta, la Sierra del Cocuy, el Volcán Puracé y el Nevado del Ruiz, gracias a su capacidad para soportar muy bajas temperaturas y encontrar alimento en lugares muy abiertos.
Mucha pedagogía
La Fundación Parque Jaime Duque señala que actualmente sobreviven entre 160 y 250 individuos silvestres en Colombia. Un cifra bastante baja en comparación con países como Bolivia, Argentina o Chile, en donde aún hay miles de especímenes.
El problema no se resuelve liberando animales. En los años 90 fueron liberados alrededor de 70 cóndores provenientes de zoológicos de Estados Unidos. Muchos murieron porque habían crecido en contacto con visitantes y no tenían las capacidades necesarias para vivir como animales silvestres.
Rafael Torres explicó a SEMANA que existe una dificultad genética porque el cóndor de los Andes es una especie monógama y en el país hay muy pocas parejas reproductivas bajo cuidado humano, por lo que liberar únicamente animales provenientes de esos pocos ejemplares podría generar problemas de endogamia. Para solventar esto se buscará tener mínimo seis parejas reproductivas en el mediano plazo.
Además ha sido necesario trabajar con las comunidades que habitan en el páramo de El Almorzadero porque algunos pobladores consideraban al cóndor como una amenaza. La labor pedagógica ha consistido en explicarles que por ser una especie carroñera, se comen solo los restos de la fauna y no hacen daño a los animales vivos.
El fútbol y la conservación
En este todo este proceso apareció Internacional de Bogotá, un equipo que eligió al cóndor como el protagonista de su escudo e identidad con el propósito de contribuir a su conservación.
Mauricio Ucrós, director de Estrategia, Comercial y de Marketing del club, explicó que “el club nació con la intención de utilizar el fútbol como un vehículo, no como un fin”, eso quiere decir que “podemos utilizar todo el poder narrativo y de influencia que tiene este deporte para generar diferentes conversaciones de otros temas y colaborar con varias dinámicas de la ciudad, como lo es la música, el turismo, la gastronomía, el arte y temas de responsabilidad ambiental”.
Por su parte, Rafael Torres señaló que el valor de la alianza está precisamente en sumar una herramienta que hasta ahora no hacía parte de la estrategia de conservación: la capacidad del fútbol para reunir a miles de personas alrededor de un tema esencial como la conservación y preservación del ave nacional.
La alianza no se quedará únicamente en mensajes. Internacional de Bogotá anunció un aporte operativo mediante una camioneta 4x4 KGM que será utilizada en expediciones, monitoreo y labores relacionadas con futuras liberaciones. También habrá contenidos educativos, campañas digitales, activaciones durante los partidos y experiencias conjuntas entre el club y la Fundación.
Finalmente, se conoció que el equipo está buscando la mascota que acompañará a los hinchas en el Estadio de Techo cada fecha del fútbol colombiano, y la intención es trabajar con el Parque Jaime Duque para darle nombre. Asimismo, se prometió que uno de los próximos cóndores llevará un nombre en homenaje al club.