Colombia debe gestionar recursos estimados en unos 30 billones de pesos para la reconstrucción de las ciudades afectadas por el terremoto. La cifra puede ser incluso mucho mayor según analistas, quienes coinciden en que todo dependerá de la planeación y organización no solo para recaudar el dinero sino gestionarlo de manera adecuada.
El exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, quien enfrentó desde su cartera la reconstrucción del Eje Cafetero, explicó que “hay que tener en cuenta que los 30 billones no se desembolsan de una vez porque las reconstrucciones toman alrededor de tres o cuatro años. Esto significa que hay un escalonamiento de gastos que se van a ejecutar en tramos anuales de 10 billones de pesos aproximadamente”.
Conseguir los otros 9 billones de pesos anuales no es un reto imposible a juicio de los economistas, si se tiene en cuenta que el presupuesto nacional asciende a más de 540 billones de pesos anuales y está la posibilidad de reorientar los recursos para priorizarlos.
También se está analizando la fórmula de fortalecer el esquema de obras por impuestos, la posibilidad de establecer algunas rentas fiscales, impuestos a licores, cigarrillos y a juegos de azar, así como transferencias de fondos que hoy están en desuso, como, por ejemplo, el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera.
Para el economista Henry Amorocho, experto en hacienda y crédito público, el problema con este fondo es que tiene renta con destinación específica y podría presentar dificultades jurídicas dependiendo de cómo se reglamente el Decreto de Emergencia Económica. Otra alternativa es la flexibilización del Sistema General de Regalías, que, si bien cuenta con recursos importantes, está destinado a atender proyectos de inversión viabilizados y financiados a través de este mecanismo, por lo cual podrían presentarse dificultades, aseguró Amorocho.
También está la posibilidad de utilizar recursos de rehabilitación e inversión social del Frisco, administrado por la Sociedad de Activos Especiales, y la reasignación transitoria del 25 por ciento de los premios caducos (no reclamados) de los juegos de azar, una renta de carácter territorial que requiere de coordinación entre la nación y el territorio para hacerlo efectivo.
El exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, propuso revisar gastos de funcionamiento y de inversión no ejecutados en este año, de manera que se puedan cambiar las prioridades del presupuesto nacional para reorientar recursos. A esto se sumarían los aportes de cooperación internacional que llegan a través de donaciones y financiación, como el desembolso del Banco Mundial, los anuncios del Banco Interamericano de Desarrollo y los créditos exprés nacionales e internacionales.
El panorama es favorable. La clave está en lograr una gerencia ordenada y un seguimiento permanente. El punto positivo es que la inyección de 30 billones de pesos en los próximos tres a cuatro años será un estartazo para la economía porque demandará mano de obra e insumos que ayudarán a la reactivación.