Además del drama humanitario, el sismo del pasado 10 de agosto dejó el enorme reto económico de financiar la reconstrucción de las zonas afectadas. Y aunque las ayudas y donaciones de ciudadanos, empresarios y organizaciones nacionales no se han hecho esperar, la emergencia también ha tenido una enorme respuesta de la comunidad internacional. Gobiernos, entidades de cooperación y organizaciones humanitarias han destinado millonarios recursos y asistencia humanitaria.

De acuerdo con la Dian, Colombia ha recibido 640 toneladas de ayuda humanitaria de países como Estados Unidos, México, Ecuador, Chile, El Salvador, Perú, Israel, India, Paraguay, China y España; y de organizaciones como Naciones Unidas, la Cruz Roja y el BID.

Adicionalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció donaciones económicas de Estados Unidos (26,5 millones de dólares), Emiratos Árabes (10 millones de dólares), Italia (1,5 millones de dólares), la Unión Europea (2,4 millones), España (1 millón de dólares), China (1 millón de dólares), Suiza (1 millón de francos suizos), Corea del Sur (1 millón de dólares), Reino Unido (cerca de 1 millón de dólares), Noruega (10 millones de coronas noruegas), entre otras naciones que han logrado reunir casi 50 millones de dólares para el país.

Jorge Yarce-Tamayo, analista internacional de la Universidad Central, explicó que esta respuesta global se debe al apoyo que los Estados brindan en solidaridad con otras naciones en momentos de dificultad. “En el marco de las relaciones internacionales hay compromisos de apoyo y atención recíproca, que son una mezcla de ayuda humanitaria y el deber de auxiliar a gobiernos hermanos y aliados en situación de crisis”, precisó.

Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, señaló que esta ha sido una respuesta completamente normal del sistema internacional, que en este tipo de eventos deja a un lado las diferencias y prioriza la ayuda humanitaria. Así mismo, este tipo de donaciones “contribuyen a fortalecer el poder blando de los Estados, ya que ofrecer cooperación mejora la imagen y reputación internacional y, al mismo tiempo, reafirma las relaciones con el país receptor”, sostuvo Lozano.

Más que política

De acuerdo con Yarce-Tamayo, el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella tuvo un gran despliegue diplomático en solicitudes de ayudas y el concierto internacional respondió en la medida en que hay una mayor afinidad ideológica y política con gobiernos como el de Estados Unidos, con algunos europeos y con gobiernos del cono sur.

“Si hubiese estado Gustavo Petro en el poder, probablemente las ayudas no se hubieran recibido ni de la misma manera, ni en las mismas condiciones y cantidades. Hubiera sido diferente la respuesta de países como Estados Unidos, por un lado, y de China, por el otro”, destacó Yarce-Tamayo. Para Luisa Lozano, “cuando hay afinidad ideológica puede ser más fácil gestionar la ayuda o negociar los aportes en donde haya más necesidades”.

Finalmente, ambos académicos coincidieron en que este tipo de ayudas, especialmente ante la llegada de un nuevo gobierno, contribuyen a iniciar relaciones con el pie derecho, facilitar los canales de comunicación, enviar una señal de buena voluntad, fortalecer el capital relacional y generar nuevas oportunidades.