La Primera Línea del Metro, troncales de TransMilenio, cables y tren de cercanías. En Bogotá las intervenciones viales no dan respiro. En diferentes puntos cardinales, al mismo tiempo, avanzan las obras que buscan transformar la movilidad y la calidad de vida de la capital colombiana, mientras que varias intervenciones están en veremos. Entre tanto, los bogotanos se llenan de paciencia para movilizarse en medio de cierres viales, un tráfico infernal y la esperanza de que pronto las avenidas congestionadas sean cosa del pasado.
El esfuerzo es millonario: más de 100 billones de pesos de inversión en infraestructura y transporte. Según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), la entidad a cargo de planear, diseñar y construir la infraestructura vial de la ciudad, se trata de un “cambio estructural” que pondrá al día a Bogotá luego de décadas de atrasos y falta de ejecución.
El día de su posesión como alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán recibió 76 proyectos viales con retrasos de hasta cuatro años en ejecución, según reportes del IDU. Desde entonces, su administración le ha entregado a la ciudadanía 21 proyectos completos de infraestructura, entre los que se destacan siete de valorización, 13 hitos o entregas parciales y siete proyectos especiales de conservación.
Además de la Primera Línea del Metro, el Regiotram de Occidente o las grandes troncales, existen otros proyectos clave como el último tramo de la Avenida Laureano Gómez, los puentes de la NQS por la Avenida Bosa o el puente vehicular de la calle 153 con Autopista Norte.
Hoy, la entidad trabaja en corredores que combinan transporte público, ciclorrutas, espacio público y zonas verdes que brinden posibilidades para movilizarse y relacionarse con la ciudad. En materia de obras estratégicas, por ejemplo, la administración alcanzó en 2025 un porcentaje de avance físico del 48,95 por ciento.
Sin embargo, a pesar de que las obras vienen avanzando a buen ritmo y que la administración ha logrado destrabar varios proyectos pendientes, para José Stalin Rojas, director del Observatorio de Logística y Movilidad de la Universidad Nacional, el proceso de planeación no se está cumpliendo plenamente. La razón: en la administración actual aún confluyen obras atrasadas de otras alcaldías, lo que ha provocado un colapso en la movilidad. “Bogotá es una ciudad en constante construcción y de eterna paciencia. Hoy se están construyendo obras que debieron entregarse hace años y otras que se necesitan urgentemente. Es una situación a la que se suma un gran problema: pueden demorarse años”, señaló Rojas.
Para evitar que este tipo de situaciones se repitan, la Alcaldía se ha articulado con otras entidades para mejorar la coordinación, agilizar los Planes de Manejo de Tránsito (PMT) con Movilidad, las intervenciones con el Acueducto y acelerar los ritmos de obra.
Por fin, el metro
Durante décadas, el metro ha sido el sueño de muchos bogotanos, pero es hasta ahora que comienza a materializarse. A la fecha, este proyecto –con una inversión cercana a los 29 billones de pesos– cuenta con un avance del 73,75 por ciento, gracias a las 766 columnas y 11.369 metros de viaducto construidos. Con corte al 10 de marzo, han llegado siete trenes a la capital y se prevé que arriben otros 23 para octubre de este año.
Así mismo, se estima que las obras de la línea 1 alcancen el 90 por ciento de ejecución para finales de 2026 y que la operación arranque en marzo de 2028. “Esta línea no solo atenderá una necesidad de transporte, sino que se convertirá en un motor de cambio que impactará profundamente la vida en nuestra ciudad. Al articularse con TransMilenio y otros sistemas de transporte público, generará una red más eficiente”, explicaron desde la Empresa Metro.
El metro de Bogotá contará con las condiciones de modernidad más altas en la actualidad: trenes eléctricos automatizados con el sistema GoA4 y controlados a través del espectro radioeléctrico. El proyecto, además, ahorrará 19 millones de galones de combustibles fósiles al año y evitará que se emitan cerca de 171.000 toneladas de CO2.
A su vez, Bogotá y Cundinamarca avanzan con dos proyectos de gran envergadura: el Regiotram de Occidente, el primer tren de cercanías ciento por ciento eléctrico de Colombia, y las fases 2 y 3 del TransMilenio en Soacha. “Ambas hacen parte de una visión de sistema multimodal regional que combina trenes de cercanías, transporte masivo, cables y corredores viales, con el objetivo de reducir tiempos de viaje, mejorar la integración regional y ofrecer alternativas sostenibles de movilidad”, manifestaron desde la Gobernación de Cundinamarca.
“Asimismo, apoyamos obras como la extensión de la calle 80, que permitirá extender el servicio de TransMilenio desde el portal hasta el cruce de Siberia; el intercambiador de la calle 80, el puente vehicular Tibanica, entre otras”, concluyeron desde el Distrito.