Cuando el primer bus de TransMilenio rodó por la Avenida Caracas en el año 2000, nadie imaginaba que un cuarto de siglo después la flota de ese mismo sistema acumularía más de 200 millones de kilómetros. Tampoco que uno de sus proveedores clave llegaría a representar el 73 % del mercado de buses en Colombia. Esa empresa es Scania, y su historia en Bogotá es, también, la historia de la movilidad moderna en el país.

En el marco de los 25 años de TransMilenio, la marca sueca conmemora su trayectoria con cifras que hablan por sí solas: más de 2.500 buses entregados a los distintos operadores del sistema desde el año 2000 y una reducción de hasta el 95 % en emisiones de material particulado frente a las primeras flotas.

Del Euro II al eléctrico: una historia de innovación

El recorrido de Scania en TransMilenio arranca en 2004, con 196 unidades del modelo L94 Euro II en la Fase 2 del sistema. Desde ese punto, la evolución tecnológica no tuvo pausa. En 2010 llegaron los K310 Euro III-IV para la primera renovación de flota; en 2013, los K250 Euro IV, y en 2015, el Padrón K280 GNV, que hoy suma 1.135 buses en operación.

El salto al gas natural fue determinante. El biarticulado GNV F340, con 568 unidades activas desde 2018, y el articulado K320 GNV, con 179 unidades desde 2019, consolidaron una flota que redujo radicalmente las emisiones de CO₂ y los niveles de ruido en la ciudad. En 2022 se sumó el busetón F280 GNV (266 unidades), y en 2025 llegó el hito más reciente: el primer bus ciento por ciento eléctrico, el K230 BEV.

“En Scania entendemos la movilidad como un habilitador del desarrollo económico y social del país. Nuestro compromiso es liderar, junto con aliados estratégicos, la transformación hacia un sistema de transporte más eficiente, seguro y descarbonizado, mediante soluciones integrales que generan valor sostenible para las ciudades”, afirmó John Ladino, director de Ventas Buses y Camiones.

John Ladino, director de Ventas Buses y Camiones de Scania. Foto: Scania - API

Soluciones hechas a la medida

Operar a 2.600 metros sobre el nivel del mar plantea un desafío técnico que la mayoría de fabricantes no contempla en sus diseños de origen. La menor densidad de oxígeno afecta directamente el rendimiento de los motores y exige adaptaciones específicas que Scania ha perfeccionado durante dos décadas de operación en Bogotá.

“En Scania desarrollamos soluciones de ingeniería adaptadas a las condiciones de ciudades como Bogotá, integrando tecnologías avanzadas que garantizan eficiencia, desempeño y confiabilidad en entornos de alta exigencia”, menciona Ladino, subrayando que las adaptaciones en la flota también han incluido la configuración de relaciones de diferencial optimizadas para pendientes pronunciadas y ajustes en los sistemas de turbo alimentación.

Scania ha entregado más de 2.500 buses a los distintos operadores del sistema desde el año 2000. Foto: Scania - API

El ciclo de vida de cada vehículo arranca en Brasil, donde se fabrica el chasis. Luego de pasar por pruebas de calidad, homologación técnica y transporte marítimo, llega a Colombia para su proceso de carrozado, ensamble final e instalación de sistemas tecnológicos. La construcción completa tarda entre 4 y 8 meses, según el volumen del pedido.

Tres revoluciones tecnológicas

Al comparar el primer bus de la Fase I con los modelos actuales, explica que hay tres transformaciones fundamentales. La primera es el tren motriz, que pasó de los motores Euro II con alta emisión de particulado a los vehículos con gas natural y propulsión eléctrica, con una reducción del 95 % en material particulado y una caída significativa en óxidos de nitrógeno.

La segunda es la gestión electrónica del vehículo: los controles mecánicos cedieron el lugar a sistemas de telemetría, diagnóstico remoto y planes de mantenimiento flexibles. Y, finalmente, la tercera es la seguridad: donde antes no había ABS, hoy existe control electrónico de estabilidad, sistemas EBS, asistencia en pendientes y monitoreo del desempeño del conductor.

Scania ha fortalecido la flota de transporte de Bogotá con vehículos que ruedan desde 2004 y que impactan en el medio ambiente y la movilidad de los ciudadanos. Foto: Scania - API

Así, el ingreso del primer K230 BEV en 2025 no es un capítulo aislado en la historia de Scania, sino el inicio de una nueva etapa. Para la empresa, la descarbonización no puede ser una tendencia: es una hoja de ruta. “Hemos sido pioneros en la adopción de tecnologías más limpias y seguiremos liderando la transición hacia un sistema de transporte cada vez más sustentable, integrando innovación, eficiencia operativa y altos estándares de calidad”, concluyó de Ladino.

Con presencia en Colombia desde 2010, la compañía cuenta hoy con más de 460 colaboradores, nueve sucursales en el país y el 73 % de participación en el mercado de buses. Su red de atención, ciento por ciento propia con técnicos especializados, respalda una operación que ya es parte del tejido urbano de Bogotá.

*Contenido elaborado con el apoyo de Scania.