El 7 de agosto empezó lo que el presidente Abelardo de la Espriella denominó ‘La Patria Milagro’. Y son altas las expectativas que existen de la nueva administración. Asuntos como la seguridad en el país, el funcionamiento del sistema de salud, las finanzas públicas y las altas probabilidades de ocurrencia de un fenómeno de El Niño no dan espera, y por eso la expectativa es de una actuación rápida y efectiva por parte del Ejecutivo.

Entre tanto, para los territorios el anuncio de trabajar directamente desde las regiones y con las regiones es una buena noticia. De esta forma, el Presidente podrá percibir de primera mano que el desarrollo de muchos sectores económicos que el gobierno saliente desestimó y desincentivó son fundamentales para el desarrollo local. Tal es el caso del sector energético y de la construcción.

Como muestra de lo que sucedió el año pasado con estos dos sectores, y que se ejemplifica y amplifica en las regiones, tenemos el caso del departamento de Córdoba. Mientras en 2025 a nivel nacional el sector energético se contrajo un 6,6 %, en el departamento de Córdoba la contracción fue del 15 %. Igualmente, mientras el sector de la construcción, que incluye obras de infraestructura vial y de vivienda, entre otros, se contrajo a nivel nacional un 2,7 %, en Córdoba llegó al 11,2 %.

Erasmo Zuleta Bechara, gobernador de Córdoba. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

El marchitamiento de los sectores económicos tiene efectos regionales. En el caso de la minería, además de la generación de empleo en los territorios, su decaimiento amenaza la generación de impuestos nacionales y regionales, además de regalías.

La infraestructura vial también presenta sus desafíos en Córdoba, que hoy enfrenta el reto de aprovechar en pleno su potencial productivo y avanzar en la diversificación de su economía. Desde el departamento hemos venido haciendo esfuerzos, gestionando proyectos y destinando recursos para mejorar la conectividad, pero estas necesidades requieren de la suma de capacidades y recursos de la Nación y de otros actores, porque aunque las tierras sean fértiles y las cosechas de la mejor calidad, los costos de transporte para su comercialización les restan competitividad a los diferentes sectores a la hora de venderlas.

En escenarios académicos en Bogotá le piden como novedad a las regiones diversificación, pero no ayudan a construir una red vial a la altura de las necesidades, y muchas veces ni siquiera ayudan a mantener unas condiciones de seguridad acordes.

El impulso de estos dos sectores es fundamental. Aunque hay industrias donde departamentos como Córdoba han sacado la cara por el país, como el turismo, el potencial que existe es mucho mayor; por eso, el trabajo conjunto con el Gobierno nacional es necesario. Hay que recordar que el 84 % de los ingresos tributarios del país son recaudados a nivel nacional, el 14 % por los municipios y el 5 % por los departamentos. No solo debemos hablar de descentralización de competencias, sino también de fuentes de ingreso.

Juntos podemos más, y desde los territorios estamos listos para trabajar de la mano del sector productivo y del Gobierno nacional.