Durante años Medellín se acostumbró a exportar artistas sin tener los suficientes escenarios para recibirlos. Mientras la ciudad se convertía en un semillero de música, graffiti, poesía y otras expresiones culturales que terminaron cruzando fronteras, la infraestructura para recibir al talento de vuelta empezó a quedarse corta.

Fue así como el nacimiento del DAVIarena, el venue que abrirá sus puertas en Sabaneta y que pretende “que los conciertos no se terminen cuando las luces se apaguen”, empezó a cambiar la historia.

La dimensión del proyecto ayuda a entender la ambición. DAVIarena recibió una inversión privada inicial de 80 millones de dólares, unos 320.000 millones de pesos, y tendrá capacidad para 17.950 personas.

Para 2027 tiene proyectados 75 eventos y alrededor de 650.000 asistentes. Pero detrás de esas cifras hay una idea que Sergio Zapata, gerente general, repite con claridad: el edificio no puede convertirse en un destino aislado. Tiene que funcionar como una pieza dentro de un ecosistema mucho más grande.

DAVIarena forma parte de BeatHub, un grupo que reúne distintas piezas de la industria del entretenimiento: Tuboleta en boletería, Breakfast Live en promoción, Thunder Production en producción técnica, Venues Snacks en gastronomía y las operaciones de infraestructura asociadas a Movistar Arena y DAVIarena. Esta integración, explicó Zapata, permite mirar el negocio completo y no solamente lo que ocurre sobre el escenario.

“Un solo activo per se es imposible que dinamice por sí solo una región”, aseguró Zapata. Por eso, la pregunta para la arena no es únicamente cuántos conciertos podrá albergar, sino qué puede suceder alrededor de ellos.

Medellín ofrece un punto de partida particular. En los últimos años, la ciudad ha visto crecer una generación de artistas que consiguió convertir su origen en parte de su identidad internacional. Ryan Castro, Karol G, Maluma, J Balvin, y otros nombres, son la expresión más visible de un fenómeno que también pasa por el graffiti, el rap, la poesía y la producción cultural que se mueve en los barrios.

Zapata mira ese proceso como una oportunidad. Recordó, por ejemplo, cómo el graffiti transformó sectores como la Comuna 13 y comenzó a extenderse hacia lugares como Aranjuez y Castilla, donde jóvenes encontraron en el arte una forma distinta de ocupar el espacio y proyectar sus vidas.

“El arte empieza a movilizar a un montón de jóvenes y les da la oportunidad de expresarse y encontrar rutas de salida de lo que antes era un único camino”, afirmó.

La intención del DAVIarena es que artistas emergentes puedan abrir conciertos de mayor alcance, que escritores y otras expresiones tengan espacio dentro de la programación y que los promotores encuentren en el talento local una cantera para sus eventos.

Para eso, la arena ya ha comenzado a relacionarse con organizaciones y actores culturales de la ciudad. Trabaja, entre otros, con Medellín Music Lab y con iniciativas de artistas emergentes, y ha acompañado la creación de la Secretaría de Cultura de Sabaneta.

Sergio Zapata, gerente general de DAVIarena. Foto: Cortesía CLK Venue - API

Polo de desarrollo

La conexión con el territorio, sin embargo, va mucho más allá de la cultura. DAVIarena será el primer activo construido dentro del plan parcial Ciudadela Cristal, un desarrollo de 14 hectáreas que se inserta en una transformación más amplia del sur del Valle de Aburrá. Lo que antes estuvo marcado por bodegas y actividad industrial comienza a abrir espacio para vivienda, comercio, hotelería y servicios.

Según Zapata, varios fondos privados ya han adquirido bodegas y lotes en los alrededores con la intención de desarrollar nuevos proyectos. “En este momento, nosotros estamos siendo el movilizador del desarrollo del sur del Valle de Aburrá”, sostuvo Zapata.

En ese camino, la compañía está intentando conectar la experiencia del espectáculo con hoteles, transporte, gastronomía y turismo. Más de 170 hoteleros participaron en una reunión con el proyecto para explorar mecanismos de articulación, desde tarifas hasta servicios de transporte hacia la arena. También se estudian acuerdos con empresas tradicionales de taxi y plataformas tecnológicas para facilitar desplazamientos seguros.

“Queremos que la derrama económica que estimamos, que es de 350.000 millones de pesos, no se quede en unos poquitos”, explicó Zapata. La cifra corresponde a la proyección del impacto económico asociado a la actividad del escenario y su entorno, no a ingresos exclusivos de DAVIarena.

Experiencia de primera

Antes de que llegue el primer gran espectáculo, la infraestructura física ya está diseñada para modificar la experiencia habitual de asistir a un concierto. El recinto contará con más de 13.000 sillas numeradas, 23 suites, 24 boxes, dos Sky Lounge y tres tribunas Fan. Habrá 17 restaurantes distribuidos en distintos niveles y 13 bares y barras, con una oferta que irá desde comida paisa hasta pizza, perros y opciones de finger food.

También habrá 226 baterías de baños. Puede parecer un detalle menor, pero para Zapata forma parte de una experiencia que muchas veces determina el recuerdo que queda de un concierto.

“¿Qué es lo que usted más sufre cuando va a un concierto? Baños sucios, baños que huelen mal”, indicó. La intención es que la comodidad no termine siendo un asunto secundario frente al espectáculo.

Antes de que llegue el primer gran espectáculo, la infraestructura física ya está diseñada para modificar la experiencia habitual de asistir a un concierto. Foto: Cortesía CLK Venue - API

Por otro lado, la parrilla está diseñada para soportar hasta 140 toneladas y la platea tendrá 2.978 metros cuadrados, con capacidad para unas 6.000 personas de pie. El recinto será completamente cubierto y contará con climatización para mantener una temperatura cercana a los 21 grados, independientemente de las condiciones exteriores.

Todo esto abre la puerta a espectáculos que hasta ahora encuentran limitaciones de infraestructura en la ciudad. La arena aspira a recibir desde artistas de gran formato hasta producciones como el Cirque du Soleil, Disney o Monster Truck. En música, su capacidad técnica apunta a espectáculos de alta exigencia, desde artistas internacionales hasta proyectos locales que hayan alcanzado una escala suficiente.

Pero para Zapata hay un problema que el edificio por sí solo no puede resolver: la falta de profesionales especializados. Después de 14 años como profesor universitario, sostiene que las universidades todavía no están formando al ritmo que exige una industria del entretenimiento cada vez más sofisticada.

El desafío, por tanto, no es únicamente construir una arena, sino formar a quienes puedan hacerla funcionar. DAVIarena ha comenzado conversaciones con universidades para explorar cursos y programas que respondan a esas necesidades. La industria tiene buena parte de su conocimiento acumulado de manera empírica. El siguiente paso, según Zapata, es profesionalizarlo.

Proyecto 360

DAVIarena tiene actualmente un equipo administrativo de 14 personas y proyecta superar los 60 empleos directos durante su operación, además de la actividad que pueda generar en restaurantes, hoteles, transporte, comercio y servicios. La empresa, además, estima aportes parafiscales anuales cercanos a los 15.000 millones de pesos para la región.

La relación con el talento local también tiene una meta preliminar. Zapata calcula que alrededor del 80 % de las oportunidades de programación, empleo e iniciativas vinculadas al proyecto podrían tener una conexión con Antioquia, aunque no existe todavía una distribución cerrada de las 75 fechas previstas para 2027.

Asimismo, su expansión tendrá que ir acompañada de una nueva relación con la movilidad. Uno de los proyectos más ambiciosos es una conexión peatonal entre la estación Itagüí del Metro y DAVIarena. La compañía la considera estratégica y trabaja con las autoridades para hacerla realidad en 2027.

La estructura busca que los asistentes puedan bajarse del Metro y llegar caminando directamente al escenario, reduciendo tiempos y riesgos en los desplazamientos. “Para nosotros es un proyecto estratégico prioritario”, comentó Zapata.

El venue también deberá demostrar que una infraestructura de semejante escala puede operar con una presión ambiental controlada. En la construcción, DAVIarena reporta certificación LEED Certified y un aprovechamiento de 14.992 metros cúbicos de agua lluvia. A junio de 2026, además, ya se habían aprovechado 6.296,5 toneladas de residuos de construcción y demolición.

De igual forma, en la operación están previstos planes de reciclaje y manejo de residuos desde la apertura, aunque todavía están por definir las metas específicas de ahorro energético y los mecanismos de compensación de emisiones. La empresa también reporta un cumplimiento del 91 % de su Plan de Manejo Ambiental durante 2025 y 2026.

Finalmente, el 14 de noviembre de 2026 DAVIarena abrirá sus puertas. Después vendrán los 75 eventos previstos para 2027, cientos de miles de asistentes y una operación que tendrá que demostrar si todo aquello que hoy está diseñado en planos, cifras y alianzas consigue funcionar en la vida real.

*Contenido elaborado con el apoyo de CLK Venue.