En la mañana del domingo 13 de septiembre, las calles de Salento se llenarán de hombres y mujeres apasionados por el running. La Media Maratón Entre Montañas pondrá a palpitar a uno de los municipios más queridos del país con una prueba muy exigente para los deportistas, pero que mostrará uno de los paisajes más imponentes de Colombia.
Esta vez, sin embargo, la carrera tendrá un significado que va más allá del cronómetro. Salento todavía está enfrentando las consecuencias del terremoto del pasado 10 de agosto.
Un mes después del sismo, el alcalde Santiago Ángel Morales informó que el municipio acumulaba 857 afectaciones, de las cuales el 60 % se encuentran en la zona rural, por lo que el municipio busca avanzar en la reconstrucción.
Para avanzar cuanto antes en este propósito se incorporó un componente solidario: el 15 % del valor de cada inscripción a la media maratón será destinado a la reconstrucción de las zonas más afectadas del Quindío. Además se dispondrá de un espacio para que los corredores y los visitantes puedan realizar sus donaciones y ayudas.
La carrera tendrá dos formatos: media maratón, la carrera principal (22 kilómetros aproximadamente) y el cuarto de maratón (10 kilómetros), ambas sobre asfalto. Los dos recorridos partirán del corazón del municipio, avanzarán por la Calle Real, tomarán la vía hacia el Valle de Cocora y volverán al centro, donde se realizará la premiación.
El escenario es parte esencial de la competencia, pues se trata de un recorrido que lleva a los atletas por las montañas de la Cordillera Central, donde crecen las palmas de cera y sorprende la belleza de sus paisajes rurales. De hecho, la carrera está diseñada como una experiencia que combina el running, la naturaleza y la cultura.
A pesar de lo bello, el trazado no es fácil. Los corredores de la media maratón tendrán que sufrir en sus piernas 613 metros de desnivel positivo y una altitud máxima de 2.379 metros, un reto que estará al alcance de los más osados. La exigencia convierte a la competencia en algo más que una carrera recreativa para los 2.500 atletas que espera la organización este año.
Para esta novena edición también existe un componente ambiental porque, entre las condiciones para los corredores, está la obligación de no arrojar basura durante el recorrido y se recomienda portar una riñonera para almacenar los residuos, debido a que la carrera atraviesa un entorno natural. El reglamento contempla, además, iniciativas relacionadas con la regeneración mediante la siembra de árboles y palma de cera.
Finalmente, la carrera también involucra a familias, comerciantes, hoteles, restaurantes y proveedores de Salento y del Quindío. La llegada de corredores y acompañantes representa movimiento para los servicios vinculados al turismo, el principal motor económico del llamado “Municipio Padre” del departamento.