La nueva perspectiva de inversión que se abrió en el sector minero energético nacional dio paso a uno de los negocios más estratégicos del sector a finales de 2025, cuando Protexa de México –con 80 años de tradición– se hizo con la multilatina de origen colombiano Confipetrol, con presencia en Perú, Chile, Ecuador, Bolivia y Venezuela, en una apuesta clara por ampliar sus horizontes en la región.
Protexa ha sido protagonista de larga data en Colombia, con participación en obras insignes como los oleoductos Coveñas-Cartagena o el Central de los Llanos, entre otros, tal y como lo reseñó su director general, Roger González: “Esta es una estrategia de diversificación geográfica en países como Colombia, con gran potencial para los servicios de petróleo y gas, minería y energía”.
La sinergia que se genera entre ambas compañías permite acompañar a los clientes a lo largo de todo el ciclo de vida de la cadena: desde el diseño conceptual e ingeniería de una planta o campo, la ejecución del proyecto, la operación continua, hasta el desmantelamiento final, todo ello pensando “en reducir costos y hacer sus procesos lo más óptimo posible”, reseñó Sergio Charles González, director ejecutivo de Desarrollo del Negocio de Protexa, quien ha liderado la implementación de herramientas de IA en el día a día de la compañía.
La integración ya tiene resultados concretos. Tras un evento de presentación en Bogotá ante directivos del sector energético y minero, la compañía se adjudicó la operación y mantenimiento de las plataformas de Chuchupa, en La Guajira, en alianza con Ecopetrol. El contrato combinó el liderazgo en trabajo terrestre de Confipetrol con la amplia experiencia en offshore de Protexa, así como lo destacó Óscar Fernández, director de la firma colombiana.
En el plano regional, la empresa vislumbra oportunidades estratégicas como la interconexión a través del gasoducto entre Colombia y Venezuela, donde restan por construir unos 60 kilómetros. El portafolio integrado abre oportunidades en estaciones, ductos, geotermia, transporte eléctrico y minería, entre otros. Protexa, ejemplificó Roger González, aporta décadas de experiencia en infraestructura eléctrica en México, habiendo ejecutado obras complejas como el centro de datos de Microsoft en Querétaro, y plantas de BMW y General Motors.
El modelo operativo aprovecha el capital humano mediante la movilidad regional de personal especializado entre México, Colombia, Perú y Chile, respaldado por bases de datos de certificaciones y experiencias cruzadas, además de la formación continua online a través de la Universidad Protexa.
En el campo tecnológico, la compañía aplica herramientas para eliminar reprocesos, como aplicaciones móviles conectadas a sistemas de planeación, soluciones de diagnóstico en línea y sistemas de inteligencia artificial orientados a garantizar la confiabilidad operativa mediante la identificación de perfiles de reemplazo ante cualquier eventualidad.
La ventaja competitiva de la organización radica en su capacidad para operar en locaciones aisladas o de alto conflicto social en América Latina.
La estrategia se fundamenta en la inversión social sostenible, el desarrollo de proveedores locales y la formación técnica y ambiental. “Más allá del conocimiento técnico, está la conexión y la sinceridad con que trabajamos en las comunidades”, puntualizó Fernández.
Al combinar la experiencia de Protexa en ingeniería, procura y construcción con las fortalezas de Confipetrol en operación, mantenimiento, confiabilidad y gestión integral de activos, el grupo consolida una propuesta de valor más completa para sectores como oil & gas, electricidad, minería, industrial y construcción.
*Contenido elaborado con el apoyo de Protexa/Confipetrol