Hay decisiones de gobierno que nacen de cifras, estadísticas o de requerimientos netamente administrativos. Pero hay otras que nacen de algo mucho más profundo; de escuchar el sentir de la comunidad, de percibir la realidad del territorio caminando sus calles y compartiendo con el pueblo que conoce y vive cada necesidad. Esa ha sido una de mis premisas de vida y de gobierno. La decisión de invertir en tecnología de punta para fortalecer la seguridad de Yopal nació precisamente de allí.
Escuchando a los diferentes sectores y la institucionalidad surgió la pregunta de ¿cómo exigirles mejores resultados a nuestras autoridades si no les entregamos mejores herramientas para enfrentar el delito que también evoluciona y utiliza la tecnología?
Entendí entonces que no podíamos seguir combatiendo los delitos de hoy con las herramientas de ayer. Por eso tomamos una decisión que implicaba visión, responsabilidad y una inversión importante de cerca de 40 mil millones de pesos para poner a Yopal a la vanguardia tecnológica en materia de seguridad y videovigilancia.
Pero no queríamos simplemente instalar cámaras. Queríamos construir un verdadero cerebro tecnológico para la seguridad de nuestra capital. Así nació el Sistema Integrado Inteligente de Emergencia y Seguridad – SIIES, con un centro de operaciones desde donde hoy es posible observar, analizar información, generar alertas y coordinar la respuesta de nuestras instituciones.
Instalamos 238 cámaras en puntos estratégicos de Yopal, incorporamos inteligencia artificial, reconocimiento facial, lectores automáticos capaces de identificar placas de vehículos en movimiento, cámaras de alta definición con seguimiento de objetivos y herramientas que permiten analizar información prácticamente en tiempo real. Cada uno de estos elementos fue pensado con el firme propósito de que quien cometa un delito en Yopal tenga cada vez menos posibilidades de esconderse.
Trabajo articulado
Desde el comienzo tuve claro que la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas, necesitábamos algo todavía más importante, la integración de todo el esfuerzo institucional, compartiendo la información y reaccionando coordinadamente. Policía Nacional, Ejército Nacional, Grupo Aéreo de Casanare, organismos de socorro, Gestión del Riesgo, el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias y otras entidades pueden encontrarse en un mismo escenario operativo y tomar decisiones con información disponible en tiempo real.
También entendimos que detrás de cada cámara debía existir una persona preparada para interpretar la información. Por eso más de 75 personas fueron capacitadas en inteligencia artificial, operación de herramientas tecnológicas, análisis de alertas y monitoreo permanente. Y aquí está quizás lo que más satisfacción me produce, el sistema ya está dando resultados.
Estas herramientas están contribuyendo a identificar y capturar personas vinculadas con delincuencia común, fortalecer acciones de prevención y apoyar procesos investigativos relacionados con grupos armados ilegales. Incluso han servido recientemente en capturas de presuntos integrantes de redes vinculadas con extorsión y terrorismo. Eso significa que aquella decisión de invertir en tecnología para combatir el delito, hoy puede convertirse en una captura, en una investigación con mejores elementos, en la identificación de un vehículo, en la ubicación de un sospechoso y, sobre todo, en una oportunidad para evitar que otra familia sea víctima de la delincuencia.
Para mí, ahí está el verdadero valor de esta inversión, porque detrás de cada cámara no veo simplemente un dispositivo tecnológico. Veo una herramienta para cuidar una familia; detrás de cada lector de placas veo la posibilidad de seguir el rastro de quien acaba de cometer un delito; detrás del reconocimiento facial veo una herramienta que puede ayudar a identificar a quien pretende esconderse entre miles de ciudadanos y que además de su captura facilite la judicialización; detrás de ese gran centro de operaciones veo a hombres y mujeres de nuestras instituciones trabajando juntos para proteger a Yopal. Siempre he creído que gobernar también significa anticiparse.
Los delincuentes cambian sus métodos, utilizan nuevas tecnologías y buscan permanentemente la manera de evadir a las autoridades. El Estado no puede quedarse atrás. Tenemos que estar un paso adelante, Esta inversión no fue un lujo, fue una decisión por la vida, la tranquilidad y el futuro de nuestra capital.
Hoy Yopal tiene más ojos, más tecnología y mejores herramientas para enfrentar a los criminales, para identificarlos, perseguirlos y ponerlos a disposición de la justicia. Pero, especialmente, quiero que nuestra comunidad sepa algo mucho más importante, que no están solos, que literalmente los estamos cuidando 24 horas, todos los días del año.