Colombia entra a la elección presidencial más tensa de los últimos años con el sistema electoral convertido en un centro de disputa política. En la recta final de la campaña, las acusaciones de fraude, los ataques entre campañas, los choques entre el Gobierno y la oposición y la desinformación en redes terminaron instalando un clima de desconfianza alrededor de las urnas, justo cuando más de 41 millones de ciudadanos se preparan para definir el rumbo político del país.

En medio de ese escenario, el Consejo Nacional Electoral (CNE) intenta enviar un mensaje distinto. “Las elecciones no se declaran, se demuestran”, dijo este viernes el magistrado Cristian Ricardo Quiroz Romero, presidente del CNE, durante El Debate, el programa de SEMANA dirigido por su director, Yesid Lancheros. A lo largo de la conversación, el magistrado defendió la solidez del sistema electoral colombiano y buscó responder a las dudas que han marcado la recta final de la campaña presidencial.

Quiroz insistió varias veces en la misma idea: las instituciones electorales tienen la capacidad de garantizar que la gente vote “libre y en paz”. Lo hizo mientras el país se prepara para una elección que definirá al sucesor de Gustavo Petro y que llega marcada por choques entre el Gobierno y sectores de oposición, debates sobre la legitimidad de las elecciones y cuestionamientos alrededor de las encuestas, el software electoral y la transparencia del proceso.

“Hemos desplegado la mayor misión de observación en la historia reciente del país, con 1.300 personas”, afirmó el magistrado. Para el presidente del CNE, esta cobertura envía una señal de confianza en medio del ruido político de las últimas semanas. “Las garantías están dadas para que este proceso sea el más limpio, transparente y justo de la historia”, sostuvo.

La dimensión de esa observación internacional se convirtió en uno de los principales argumentos del CNE para responder a las dudas que distintos sectores han sembrado sobre el sistema electoral. Quiroz aseguró que, por primera vez, cinco países solicitaron tener misiones de observación independientes en Colombia y destacó que el seguimiento no se concentrará únicamente en Bogotá, sino que llegará a los 32 departamentos y 1.104 municipios.

“Las elecciones las declaran seres humanos”

En la recta final de la campaña, el debate político giró alrededor de la posibilidad de un fraude electoral y de la confiabilidad del sistema de escrutinio. Incluso el presidente Petro ha planteado cuestionamientos sobre el proceso electoral, mientras sectores de oposición mantienen dudas sobre el software y los formularios E-14. Quiroz respondió con una defensa frontal de la institucionalidad: “Tenemos instituciones fuertes, sólidas e independientes”. Y añadió que las elecciones en Colombia no las declara un software ni una máquina. “Las declaran seres humanos”.

El presidente del CNE defendió la capacidad operativa del modelo colombiano comparándolo incluso con Estados Unidos. Recordó que Colombia instala cerca de 124.000 mesas de votación y entrega resultados en cuestión de horas. “En las elecciones legislativas la diferencia entre el preconteo y el escrutinio final fue inferior al 0,02 por ciento”, afirmó. Y explicó que parte de esa estrategia de transparencia recae también sobre los partidos y campañas políticas. Este domingo habrá 373.612 testigos electorales acreditados, una cifra sin antecedentes recientes. Según Quiroz, cada uno contará con herramientas digitales para reportar irregularidades en tiempo real y fotografiar las actas E-14 una vez termine el conteo de votos.

“Eso significa que los candidatos van a saber cuántos votos tuvieron en cada mesa del país en tiempo real. Eso se llama legitimidad y transparencia”, aseguró.

Bajo presión por las encuestas

El desafío del CNE no ha sido únicamente técnico. La corporación también quedó atrapada en la tormenta política de las últimas semanas por las discusiones alrededor de las encuestas presidenciales. El organismo recibió múltiples solicitudes e investigaciones contra firmas encuestadoras, en medio de una campaña donde los sondeos terminaron convertidos en armas políticas y herramientas para promover el llamado “voto útil”.

Quiroz reconoció que hubo dificultades internas en el manejo de esos procesos “por la premura y por un error humano”. Por eso, varias investigaciones terminaron repartidas entre distintos despachos de magistrados, lo que podía generar decisiones contradictorias. Según precisó, el CNE conformó una comisión especial para unificar criterios y tramitar los casos relacionados con encuestadoras.

La controversia aumentó tras versiones sobre posibles sanciones contra firmas como Atlas Intel. El presidente del CNE negó que existiera un veto y defendió la necesidad de garantizar información transparente para los ciudadanos. “Lo que está en juego es la garantía de la información del pueblo colombiano”, afirmó. También admitió que la nueva ley de encuestas ha generado problemas prácticos y tensiones con las firmas dedicadas a la medición electoral. “Las mismas encuestadoras nos dijeron que era una norma demasiado restrictiva”, señaló.

Campaña tensa y polarizada

Mientras tanto, el país sigue sumido en una campaña donde la confrontación política escaló a niveles poco habituales. La disputa entre los sectores que defienden la continuidad del proyecto político de Petro y quienes buscan un viraje hacia la derecha o la centroderecha terminó marcada por discursos de “vida o muerte”, llamados al “voto útil” y choques institucionales. Esta misma semana, el Consejo de Estado ordenó al presidente Petro abstenerse de participar en política tras denuncias de la oposición por sus pronunciamientos durante actos públicos.

La tensión también se siente en materia de seguridad. Aunque el presidente del CNE reconoció preocupaciones por el orden público en algunas zonas del país, descartó mover puestos de votación pese a solicitudes hechas durante las comisiones de seguimiento electoral.

Otro de los temas sensibles será el manejo de los votos de candidatos que renunciaron en la recta final, como Carlos Caicedo y Luis Gilberto Murillo. Quiroz explicó que sus nombres permanecerán en el tarjetón porque el material ya estaba impreso y distribuido dentro y fuera del país, pero aclaró que esos votos no serán contabilizados para evitar alteraciones en el resultado final.

Para el magistrado, el dato más relevante de este domingo podría ser el de la participación. “Siento que el país está muy polarizado, muy radicalizado”, dijo. Y aunque reconoció que esto tiene efectos negativos, también cree que esa tensión podría llevar a más personas a las urnas.

“Las posiciones políticas no le pueden costar la vida a la gente, ni la familia, ni los amigos. Hoy, invito a los colombianos a que salgan a votar como quieran, por la derecha, por la izquierda o por el centro. Pero salgan a votar”.

Si hay segunda vuelta

El CNE se prepara para una eventual segunda vuelta presidencial el domingo 21 de junio. En ese caso, el reto logístico sería enorme. Según el magistrado Quiroz, solo para el CNE el costo podría rondar los 160.000 millones de pesos, mientras que toda la operación electoral nacional podría acercarse al billón de pesos.