A pocos días de la segunda vuelta presidencial, la transparencia del proceso electoral sigue siendo objeto de cuestionamientos por parte de distintos sectores políticos. Las dudas se han concentrado en el software, el preconteo y la posibilidad de un eventual fraude. Sin embargo, Colombia llega a esta nueva jornada con uno de los sistemas electorales más vigilados de la región, sustentado en una combinación de observación nacional e internacional, cerca de 860.000 jurados de votación, testigos electorales, auditorías tecnológicas, escrutinio judicial y organismos de control que supervisan cada etapa del proceso.
Esa fortaleza institucional fue puesta a prueba durante la primera vuelta presidencial, el pasado 31 de mayo. Los informes de observación nacionales e internacionales coincidieron en que las elecciones se desarrollaron con claridad y bajo estándares que garantizaron, sin ningún tipo de opacidad, la voluntad de los ciudadanos.
Observación internacional, la primera garantía
Uno de los principales respaldos del proceso electoral ha sido el acompañamiento de las misiones de observación. La MOE Colombia desplegó observación en 31 departamentos y cubrió el 77 por ciento del potencial electoral nacional. Paralelamente, la misión de la Unión Europea observó 591 mesas en 30 departamentos. A ello se sumó la participación de cerca de 14.000 observadores ciudadanos y más de 1.300 observadores internacionales acreditados.
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE), que desplegó 143 observadores de 24 países europeos, además de Canadá, señaló en un informe publicado tras la primera vuelta que “los observadores calificaron todas las fases del proceso como transparentes, ordenadas y fluidas”.
Estas conclusiones son vitales en un contexto marcado por narrativas sobre fraude y manipulación electoral. “Colombia cuenta con una democracia sólida y un sistema comprobado”, aseguró José Jesús Hernández, magistrado del Tribunal Electoral de la Ciudad de México. En el mismo sentido, José Luis Mateos, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca, afirmó que “el proceso electoral cuenta con las suficientes garantías como para que goce de la legitimidad que se espera de una democracia consolidada”.
La directora del Centro Carter para América Latina y el Caribe, Jennie Lincoln, afirmó que “mientras las comisiones escrutadoras continúan su importante labor de tabulación y verificación de los resultados oficiales, el Centro Carter hace un llamado a todos los actores a respetar el proceso electoral, que está funcionando como debe”.
Lo mismo piensa José Antonio de Gabriel, jefe adjunto de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, y destacó que “lo que vemos es una democracia potente e institucional, que es generadora de garantías para los ciudadanos que van a las elecciones y de los candidatos”.
Los jurados son los mismos ciudadanos
Otra de las garantías del sistema son los cerca de 860.000 jurados de votación designados para las elecciones presidenciales de este año. Lejos de las versiones falsas que circulan en redes sociales, no son escogidos por campañas ni partidos políticos. Son ciudadanos seleccionados de manera aleatoria mediante un software auditado a partir de bases de datos de empresas, instituciones educativas y entidades públicas.
Su labor es fundamental. Reciben a los votantes, verifican su identidad, entregan las tarjetas electorales, realizan el conteo inicial de los votos y diligencian las actas E-14 que sirven de base para el escrutinio oficial.
La MOE UE destacó que la Registraduría reforzó su capacitación y resaltó que los funcionarios electorales demostraron “profesionalidad e independencia en el cumplimiento de su labor”.
Tecnología auditada y múltiples controles
El sistema tecnológico fue uno de los principales blancos de los cuestionamientos políticos. Sin embargo, los observadores internacionales llegaron a conclusiones distintas.
La MOE UE señaló que “el sistema de gestión de resultados, basado en el procesamiento manual de las actas, garantizó la transparencia y la trazabilidad en todas sus etapas”. Esa conclusión desmonta una de las principales desinformaciones que circularon durante la campaña: la idea de que un software puede alterar los resultados oficiales.
En Colombia los resultados no los define un programa informático. El escrutinio es realizado por jueces y notarios con base en las actas elaboradas por los jurados y bajo la vigilancia permanente de las campañas políticas.
Además, la Registraduría sometió sus sistemas a múltiples pruebas técnicas y auditorías. Según la misión europea, el sistema “superó una auditoría internacional exhaustiva” antes de la jornada electoral.
A esas garantías se sumó una auditoría internacional realizada por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, que avaló los sistemas tecnológicos utilizados por la Registraduría para las elecciones de 2026. La revisión incluyó componentes de seguridad, infraestructura y código fuente, sin encontrar hallazgos que comprometieran la confiabilidad del proceso.
Las elecciones resistieron la presión
La primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026 se realizó en medio de amenazas de grupos armados, acusaciones cruzadas entre campañas y una fuerte confrontación política. Aun así, los observadores internacionales concluyeron que todas las etapas del proceso fueron claras y organizadas de manera meticulosa.
La MOE UE afirmó que “la Registraduría organizó las elecciones de manera eficaz y transparente” y publicó las actas de votación para consulta pública Las campañas, por su parte, ejercieron vigilancia permanente sobre los resultados y las comisiones escrutadoras desarrollaron su trabajo bajo supervisión judicial.
“Debemos respaldar la democracia, la institucionalidad. Pero acá no es justo que quien resulte perdedor salga alegando un fraude”, afirmó el contralor general, Carlos Hernán Rodríguez. Un mensaje al que se sumó el procurador general, Gregorio Eljach, quien enfatizó que “todas las elecciones han salido bien y ahí están los resultados, no ha habido problemas”.