Durante años, el éxito tuvo una fórmula clara: ascender, dirigir, liderar equipos cada vez más grandes y ocupar espacios de decisión. Llegar más alto. Permanecer allí. Demostrar —siempre— que se puede con todo.

Muchas mujeres siguieron ese camino. Lo recorrieron con disciplina, resiliencia y una determinación que les permitió abrir puertas que durante décadas estuvieron cerradas. Rompieron techos de cristal, conquistaron espacios en juntas directivas, lideraron empresas y transformaron industrias.

Pero algo empezó a cambiar. En los últimos años, mientras el mundo habla cada vez más de burnout, hiperproductividad y del desgaste de los modelos tradicionales de liderazgo, muchas mujeres que alcanzaron esas posiciones comenzaron a hacerse una pregunta incómoda: ¿Este éxito realmente me representa?

“Por muchos años estuve orientada al poder, a la competitividad y a los resultados. Ese modelo me daba resultados: lograba ascensos, seguía creciendo en el mundo corporativo. Incluso fui reconocida entre las 100 mujeres más importantes en el mundo de los negocios, que era el sueño de mi carrera profesional, hasta que recibí un diagnóstico de salud que lo cambió todo”, cuenta Suany Orrego Carvajal, directora general de Grupo Sanfer en Colombia y afiliada al Círculo de Mujeres Semana Dinero.

Tuvo que hacer una pausa y buscar el equilibrio. “Pasé de poner el trabajo en el centro a ponerme a mí en el centro. Fue un proceso de transformación en tres etapas. La primera, de autoconocimiento, en la cual descubrí mi esencia; luego busqué mi propósito: qué legado quiero dejar; y, tercero, empecé un camino hacia el balance de mi energía masculina y femenina. Ese equilibrio me salvó”, afirma Orrego.

Como ella, otras líderes empresariales y corporativas que hacen parte del Círculo de Mujeres Semana Dinero —una comunidad que reúne a cerca de 200 mujeres de distintos sectores y regiones del país— cuentan que esta conversación aparece cada vez con más frecuencia: en una cena con amigas, con la familia o en un momento de honestidad personal después de una jornada intensa.

Hay directivas que han decidido dejar posiciones de alta visibilidad para emprender proyectos con mayor sentido personal. Hay empresarias que han optado por crecer más despacio para preservar su equilibrio familiar. No se trata de renunciar al liderazgo. Se trata de transformarlo.

“Durante mucho tiempo pensé que el éxito era crecer, vender más y alcanzar metas profesionales. Con los años entendí que el verdadero éxito no está solo en lo que construyes para ti, sino en el impacto que generas en la vida de otros”, afirma Gladys Méndez, presidenta y fundadora de Centro de Idiomas Universal y afiliada del Círculo de Mujeres.

Ahora se enfoca en transformar vidas a través de la educación, con disciplina, propósito y convicción. “Construí empresa sin descuidar mi familia, sin dejar de lado mis proyectos personales. Ese es el legado que quiero dejarles a mis hijos”.

Comunidad que impulsa un nuevo liderazgo

Hace cerca de cuatro años nació el Círculo de Mujeres Semana Dinero, una comunidad creada para fortalecer la proyección, la gestión y la influencia de empresarias y líderes corporativas que ocupan posiciones C-Level.

Desde entonces, se ha consolidado como un espacio de encuentro entre mujeres que comparten retos similares y buscan potenciar su liderazgo a través de formación, mentoría, networking estratégico y conversaciones de alto nivel. Solo en 2025, el Círculo contó con 185 líderes afiliadas. Este mes comienza una nueva cohorte de la comunidad, que se extenderá hasta febrero de 2027.

El Círculo de Mujeres se ha convertido en un entorno en el que las líderes pueden compartir experiencias, cuestionar modelos heredados y construir nuevas formas de ejercer el liderazgo.

“El modelo de la supermujer nos ha hecho mucho daño. Debemos poder ejercer el liderazgo sin quemarnos en el intento. Hoy, más del 40 por ciento de las mujeres en cargos corporativos están sufriendo algún grado de ansiedad extrema o burnout por seguir estos estándares que nos presionan a tener que rendir en todo de manera perfecta”, explica Alejandra Torres Dromgold, fundadora y CEO de la Academia Musas.

Para ella, cuando una mujer sana ese patrón logra un liderazgo de mayor impacto, poniendo límites a lo que no aporta valor y construyendo con propósito, sin agotamiento.

El Círculo de Mujeres, se ha consolidado como un espacio de encuentro entre mujeres que comparten retos similares y buscan potenciar su liderazgo a través de formación, mentoría, networking estratégico y conversaciones de alto nivel. Solo en 2025, el Círculo contó con 185 líderes afiliadas. Foto: Semana

Las brechas que persisten

Las cifras muestran avances importantes en la participación de mujeres en distintos sectores e incluso en industrias históricamente masculinizadas. Sin embargo, las desigualdades estructurales siguen marcando la realidad de millones de mujeres.

Según cifras del Dane, en 2025 la tasa de desempleo femenino cerró en 10,1 por ciento, frente al 6,4 por ciento de los hombres, una diferencia de 3,7 puntos porcentuales. Además, las mujeres siguen dedicando cerca del doble de tiempo que los hombres a las tareas domésticas y de cuidado no remunerado, consolidando una “doble jornada”, según informes de ONU Mujeres.

Es decir, incluso antes de llegar a posiciones de liderazgo, muchas mujeres enfrentan barreras adicionales para construir trayectorias profesionales en igualdad de condiciones.

“El liderazgo femenino que está emergiendo hoy avanza con mayor sentido y propósito. Ya no busca encajar en el modelo antiguo; busca coherencia entre lo que hace y lo que cree, un impacto que se sienta y no solo que se vea, y el permiso de liderar sin dejar de ser nosotras mismas. En la autenticidad de cada una está la mayor capacidad de inspirar”, cuenta Silvia Aristizábal, vicepresidenta de Recursos Humanos y creadora del proyecto Fénix de liderazgo consciente.

Para ella, el éxito construido en red logra cambios más significativos. “Hoy entendemos que juntas somos más fuertes, porque más allá de lo agradable que resulta compartir y aprender de las demás, comunidades como el Círculo de Mujeres son parte estructural del nuevo liderazgo”.

Cada vez más mujeres tienen claro que el éxito no se mide únicamente por el tamaño del cargo, la visibilidad pública o el crecimiento acelerado, sino que también está ligado al impacto, al bienestar, a la coherencia.

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, un reconocimiento a las mujeres que no están buscando competir con los hombres, que no quieren demostrar el doble para ser tomadas en serio, que no están dispuestas a sacrificar la vida personal para sostener una narrativa de éxito, que son líderes que eligen con propósito y saben cuánto crecer y para qué crecer, escribiendo una nueva definición del liderazgo femenino.