Entender por qué la igualdad de género también constituye una estrategia de crecimiento económico ha sido el eje de la carrera de Ana María Tribín, economista sénior del área de Mujeres, Empresas y Derecho del Banco Mundial, quien lideró el equipo de género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para América Latina y el Caribe. En conversación con el Círculo de Mujeres, esta doctora en Economía de la Universidad de Brown dice que cerrar la brecha laboral femenina aportaría 0,4 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB de Colombia.

Círculo de Mujeres: ¿Por qué la igualdad de género también debe entenderse como una estrategia de crecimiento económico?

Ana María Tribín (A. M. T.): La igualdad de género es, ante todo, un asunto de derechos y de justicia porque todas las personas deben tener las mismas oportunidades. Pero, además, es una estrategia inteligente desde el punto de vista económico. En Colombia, por ejemplo, las mujeres ya superan a los hombres en matrícula universitaria. Sin embargo, cuando observamos el mercado laboral encontramos una paradoja: apenas alrededor de la mitad de las mujeres participa en él, mientras que cerca del 78 por ciento de los hombres sí lo hace. Eso significa que el país está desaprovechando una parte importante del capital humano en el que ya invirtió. Si el grupo con mayores niveles de educación no puede incorporarse plenamente al mercado laboral, la economía pierde productividad. Por eso es inteligente, tanto para los gobiernos como para el sector privado, crear condiciones para que las mujeres puedan trabajar, emprender e innovar.

Círculo de Mujeres: Si Colombia lograra reducir las brechas de participación laboral femenina, ¿de cuánto podría ser el impacto sobre el crecimiento económico?

A. M. T.: Existen varias simulaciones macroeconómicas que muestran ese efecto. En el mundo, distintos estudios estiman que cerrar las brechas de participación laboral entre hombres y mujeres podría incrementar el PIB alrededor de un 20 por ciento. Para Colombia también existen estimaciones específicas del Banco de la República. El país ha mantenido durante décadas una diferencia cercana a los 20 puntos porcentuales entre la participación laboral masculina y femenina. Si esa brecha se redujera y la participación de las mujeres alcanzara cerca del 72 por ciento hacia 2035, el crecimiento económico anual aumentaría aproximadamente 0,4 puntos porcentuales adicionales. Puede parecer una cifra pequeña, pero mantener ese aumento año tras año tiene efectos muy importantes sobre el tamaño de la economía.

Círculo de Mujeres: Si tuviera que hacer un diagnóstico de Colombia, ¿cuáles son las principales barreras que impiden que las mujeres desarrollen su potencial económico?

A. M. T.: En Colombia, por ejemplo, las mujeres enfrentan una de las tasas de desempleo más altas de la región y, además, una baja participación laboral. Apenas alrededor de la mitad de las mujeres participa en el mercado de trabajo. En América Latina ocurre algo similar, mientras que los hombres lo hacen en tasas cercanas al 80 por ciento. Lo más llamativo es que, en general, las mujeres tienen más años de educación que los hombres y, aun así, trabajan menos tiempo. Desde el punto de vista económico, eso es ineficiente. Cuando analizamos las encuestas de uso del tiempo encontramos una explicación importante: la carga del cuidado sigue recayendo principalmente sobre las mujeres. Solo por convivir con una pareja masculina, el tiempo dedicado al trabajo doméstico aumenta, en promedio, una hora diaria. Esa es la carga que debemos redistribuir.

Círculo de Mujeres: Si pudiera hacer recomendaciones al nuevo Gobierno para acelerar la participación económica de las mujeres y, con ello, contribuir al crecimiento del país, ¿cuáles serían?

A. M. T.: Primero, creo que es muy importante fortalecer la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer. Trabajé allí en 2018 y es una entidad que debería tener la capacidad y la relevancia necesarias para articular los temas de género en todos los ministerios. La segunda, es implementar plenamente el Sistema Nacional de Cuidado. Creo que el experimento de las Manzanas del Cuidado en Bogotá debería replicarse en otras regiones, adaptándolo a las necesidades de cada municipio. También es importante promover las licencias parentales y, especialmente, que los hombres hagan uso de ellas.

Círculo de Mujeres: ¿Cómo transformar la economía para que reconozca el aporte de las mujeres y las considere un verdadero motor del crecimiento y la competitividad?

A. M. T.: A veces no tenemos suficientemente claros cuáles son nuestros referentes femeninos en Colombia. Hago parte de un grupo llamado WIC (Women in Connection), integrado por mujeres que trabajan en distintos sectores, y muchas veces pienso que deberían tener más visibilidad porque para las nuevas generaciones es muy importante contar con referentes que inspiren. Cuando una joven ve a una mujer que ha logrado abrirse camino, puede decir: “Yo también quiero llegar hasta allí”. Eso ayuda a construir metas y aspiraciones. No se trata solo de aumentar la participación laboral femenina. Se trata de no desperdiciar talento.

Círculo de Mujeres: ¿Qué consejo les daría a las jóvenes que apenas están entrando al mercado laboral?

A. M. T.: Les diría que persigan sus sueños y que sean perseverantes. Es lo que me ha funcionado. Me trazo metas y trabajo para alcanzarlas. Gracias a eso he podido construir una carrera que me resulta profundamente satisfactoria. Es importante definir un objetivo a mediano o largo plazo y tener referentes. Y, si es posible, buscar que esas mujeres se conviertan en mentoras. Tener una buena mentora puede abrir muchas puertas y generar oportunidades valiosas.