Estudió Relaciones Internacionales, hizo una maestría en Derecho Humanos en Buenos Aires y su sueño era ser diplomática. “Pero la vida me llevó la contraria”, dice entre risas. Hace nueve años fundó La Pregonera, una agencia boutique de relaciones públicas enfocada en marcas de lujo. Sus clientes son de talla mundial: YSL, Armani y Polo RL, entre otros. Tiene 19 empleados y la operación se extiende a Perú, Panamá y Guatemala.

Entre sus planes no estaba hacer empresa, pero después de su paso por Mac Cosmetics como directora de Comunicaciones y Mercadeo, con un hijo recién nacido y dificultades para encontrar un trabajo estable empezó a hacer freelance como PR de marcas a las que había conocido en su empleo anterior. “Mis primeros clientes me pagaban con un par de zapatos, mascarillas, maquillaje o poco dinero. Afortunadamente, tuve el apoyo de mi esposo y mi papá”.

El negocio dio un salto cuando Dior llegó a su portafolio. “Fue un impulso muy relevante”. Su diferencial en la industria del lujo es que ofrece un servicio integral que va desde el plan de comunicaciones hasta la producción de eventos con una estrategia personalizada. “Cuando decides emprender y generar empleo, el reto no es solamente crecer, sino mantenerte. Hay días en los que se siente un vacío en el estómago por la responsabilidad que hay detrás de cada decisión, porque sabes que no solo lo haces por ti. Hacer empresa también es aprender a decidir, incluso cuando no tienes todas las respuestas”.