“El primer recuerdo que tengo, después de la muerte de mi papá, cuando tenía 4 años, es acompañando a mi mamá en la Feria Internacional Industrial de Bogotá”.
Eran mediados de los años 80 y a ese evento iba la gente a ver el futuro, un futuro que ella contemplaba de primera mano. Creció jugando a redactar comunicados de prensa, aprendiendo geografía con periódicos regionales y esperando, en la puerta de su casa, la llegada de los diarios para recortar las noticias sobre los clientes que atendía la agencia de relaciones públicas y comunicaciones de su mamá, la más antigua del país.
Con 18 años, acompañó la crisis del cambio de milenio, apoyando a la multinacional que lideró la conversación mundial sobre posibles fallas en los sistemas informáticos en todos los sectores. A los 19, siendo la más joven de la empresa, consiguió su primera campaña con Naciones Unidas.
Durante su carrera ha hecho consultoría para 350 marcas icónicas con presencia en Colombia. “Ocupé todos los cargos en mi empresa”, cuenta, entre risas. “Mi éxito ha sido una combinación entre ser muy nerda y saber aprovechar cada oportunidad”.
Comunicadora social con maestría en Periodismo Escrito, docente y madre, ve la comunicación como una forma de tejer puentes, apoyar la generación de empleo y transformar comportamientos. “Somos una caja de resonancia capaz de amplificar pensamientos, argumentos e ideas innovadoras. No hay nada más importante que construir optimismo en un país con tanto potencial”.