Durante años, la tecnología fue vista como un territorio predominantemente masculino. Un mundo en el que muchas mujeres crecieron pensando que debían observar desde afuera y no liderar desde adentro. Aunque Colombia avanza hacia la transformación digital, todavía existen niñas, adolescentes y mujeres que miran este sector con admiración, pero también con dudas.

No por falta de talento.

No por falta de capacidades. Sino porque aún persisten barreras culturales, sociales y económicas que limitan su participación.

Como mujer del sector tecnológico y embajadora TIC de una comunidad de mujeres en Colombia, en representación de Latinoamérica, he entendido que esta conversación va mucho más allá de estudiar ingeniería o aprender a usar herramientas digitales. Se trata de oportunidades, representación y confianza. Se trata de que más mujeres puedan verse liderando procesos de innovación, modernización y desarrollo para el país.

Porque cuando una mujer siente que la tecnología no es para ella, no solo pierde ella. También pierde Colombia.

La tecnología no es únicamente infraestructura, plataformas o aplicaciones. Es una herramienta capaz de generar valor, resolver problemas, mejorar servicios, fortalecer instituciones y acercar oportunidades a las personas. Está presente en la educación, la salud, la movilidad, las finanzas, la seguridad y prácticamente en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

Y en todos esos espacios las mujeres tienen mucho que aportar.

Sin embargo, las cifras siguen mostrando una brecha importante. Según la UNESCO, las mujeres representan apenas el 35 por ciento de las personas graduadas en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), a nivel mundial. Además, menos del 30 por ciento de los investigadores científicos son mujeres. En Colombia, cifras del Ministerio TIC indican que solo el 24 por ciento de los profesionales en ciencia y tecnología son mujeres.

Detrás de esos números existen historias que rara vez aparecen en las estadísticas. Mujeres que crecieron pensando que ciertas profesiones no eran para ellas. Jóvenes que no tuvieron acceso a las mismas oportunidades de formación. Profesionales que lograron graduarse, pero que todavía encuentran mayores obstáculos para acceder a espacios de liderazgo y toma de decisiones.

Y, aun así, siguen avanzando.

Hoy encontramos mujeres liderando proyectos de transformación organizacional, analítica de datos, servicios digitales, innovación pública, gestión del conocimiento y estrategias que impactan a millones de ciudadanos. Mujeres que están demostrando que el verdadero valor de la tecnología no está en la herramienta, sino en la capacidad de transformar realidades y mejorar la vida de las personas.

El mundo necesita más mujeres en estos espacios porque las decisiones que definirán el futuro requieren diversidad de perspectivas, pensamiento estratégico, sensibilidad social y liderazgo.

Por eso esta conversación no debería centrarse en preguntarnos si las mujeres pueden estar en tecnología. Claro que pueden.

La verdadera pregunta es qué estamos haciendo para que más niñas y jóvenes descubran su potencial y encuentren oportunidades para desarrollarlo.

Porque una mujer que se acerca a la tecnología no solo adquiere conocimiento técnico. También descubre que puede transformar realidades, generar impacto, construir soluciones y liderar cambios que beneficien a miles de personas.

La UNESCO ha advertido que cerrar completamente la brecha de género en áreas STEM podría tardar más de un siglo si el ritmo actual no cambia. Y mientras el mundo demanda cada vez más talento para liderar los procesos de innovación y transformación, no podemos permitirnos dejar por fuera a la mitad de ese potencial.

Desde mi experiencia, quiero contribuir a que más niñas, adolescentes y mujeres crean en sus capacidades y encuentren espacios para crecer, innovar y liderar. Que más mujeres descubran que su voz es necesaria, que sus ideas tienen valor y que su liderazgo puede marcar una diferencia real.

Necesitamos más referentes femeninos. Más oportunidades. Más confianza. Más mujeres participando en las decisiones que construirán el futuro.

Porque el futuro digital no necesita más barreras.

Necesita más mujeres creando valor.

Ivón Carolina Rodríguez Nieto, CIO/CTO Directora de Tecnología del Icetex