Un departamento se transforma con grandes obras y también lo hace cuando escucha a sus mujeres, reconoce las necesidades de sus comunidades y entiende que el desarrollo debe sentirse en la vida cotidiana de las personas. Esa es la conexión entre el liderazgo, la participación y las oportunidades que hoy necesita Cundinamarca para seguir avanzando.
La presencia de la primera dama, Ana Lucía Pineda, en la sesión del Círculo de Mujeres de Revista Semana pone sobre la mesa una conversación necesaria: el papel de las mujeres en la construcción del país. Su participación en estos escenarios permite destacar la importancia de abrir espacios de diálogo, visibilizar liderazgos y reconocer que las mujeres tienen mucho que aportar a las decisiones sociales, económicas y políticas. Su voz importa, no solo por el lugar que representa, sino por la posibilidad de impulsar conversaciones que conecten las instituciones con las realidades de la gente.
Y si hay algo que necesitan las regiones es, precisamente, ser escuchadas. Por eso resulta relevante que Cundinamarca haya llevado sus prioridades a la sexta mesa regional del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030. Allí, el gobernador Jorge Rey planteó tres apuestas para el futuro del departamento: mejorar la conectividad con los principales centros productivos y portuarios, fortalecer la productividad del campo y trabajar de manera articulada con Bogotá en asuntos tan sensibles como la movilidad, la seguridad y el agua.
No se trata de una lista de proyectos aislados. Una vía que conecta municipios puede facilitar el transporte de alimentos, reducir tiempos de desplazamiento y abrir oportunidades económicas. Un campesino con mejores condiciones de financiación y comercialización puede recibir un pago más justo por su trabajo. Y una coordinación efectiva entre Bogotá y Cundinamarca puede traducirse en soluciones para miles de personas que cruzan diariamente los límites entre la capital y los municipios vecinos.
En ese contexto, cobran relevancia propuestas como la doble calzada Villeta–Guaduas, la transitabilidad permanente de la vía al Llano, la modernización del corredor férreo y el impulso a la agroindustria. Son iniciativas que buscan responder a una realidad evidente: el crecimiento de la región exige planificación, inversión y decisiones que vayan más allá de las fronteras administrativas.
Y es precisamente ahí donde construir región adquiere un sentido más amplio: se trata también de fortalecer los lazos que nos unen, apropiarnos de nuestros municipios y crear experiencias que nos permitan reconocer todo lo que tenemos en común. Porque una región también se construye compartiendo, encontrándonos y celebrando aquello que nos une.
Por eso, el 21 y 22 de noviembre, Anapoima será escenario de la Media Maratón de Cundinamarca, una invitación a vivir el territorio de otra manera, con modalidades para todos: 3K Canicross, 5K, 10K y 21K.
Más que una competencia, será una oportunidad para encontrarnos, disfrutar en familia, promover hábitos saludables y reconocer la riqueza de nuestros municipios. Una iniciativa que recuerda que el bienestar también se construye con espacios que reúnen a las personas, fortalecen el sentido de pertenencia y nos invitan a vivir la región más allá de sus límites geográficos.
Al final, escuchar, atender las necesidades de los territorios y convocar a la ciudadanía alrededor de iniciativas compartidas hacen parte de una misma apuesta: construir una Cundinamarca con más oportunidades, mejor conectada y con mayor bienestar para todos. Son distintas formas de entender que el futuro no depende únicamente de las grandes decisiones, sino también de la capacidad de trabajar juntos y convertir los propósitos en acciones concretas.
Porque cuando una región escucha las voces de su gente, responde a sus necesidades y encuentra motivos para caminar unida, el futuro deja de ser una promesa y empieza a construirse entre todos.
Maribel Córdoba Guerrero, gerente general de la Lotería de Cundinamarca