Vivimos en una época en la que la apariencia física se ha convertido en una decisión clave y en la que los procedimientos estéticos forman parte de la vida de millones de personas. Sin embargo, existe una realidad que nunca debe perderse de vista: una cirugía plástica es un acto médico y quirúrgico que implica riesgos y que puede comprometer la salud, e incluso la vida, cuando no se toman las decisiones correctas.
Como cirujana plástica y reconstructiva considero que el éxito de una cirugía no comienza en el quirófano ni termina con una fotografía del resultado final. Comienza mucho antes, con una decisión informada, responsable y consciente por parte del paciente.
Como médicos y especialmente cómo cirujanos plásticos, nuestro principal propósito es preservar la seguridad y el bienestar de los pacientes. Por ello los procedimientos quirúrgicos de carácter estético deben ser realizados exclusivamente por profesionales con entrenamiento especializado, certificados, dentro de instituciones debidamente habilitadas y bajo estrictos estándares de calidad y seguridad.
Uno de los errores más frecuentes es creer que cualquier médico está capacitado para realizar procedimientos de cirugía plástica. En Colombia, la especialidad oficialmente reconocida es la Cirugía Plástica y Reconstructiva, una formación que requiere años de entrenamiento académico, quirúrgico y científico.
Por esta razón, antes de tomar una decisión, es indispensable verificar que el profesional cuente con el título de especialista correspondiente, y que se encuentre registrado ante las autoridades competentes como el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud (ReTHUS) y pertenezca a sociedades científicas reconocidas.
La experiencia, la formación continua, la transparencia durante la consulta y la capacidad de explicar riesgos y beneficios del procedimiento son elementos fundamentales que generan confianza y le permiten a los pacientes tomar decisiones responsables.
Pero no es solo eso. Incluso el mejor cirujano necesita un entorno seguro para ofrecer una atención de excelencia. Toda cirugía debe realizarse en la infraestructura adecuada, equipos médicos certificados, personal entrenado y protocolos establecidos para responder oportunamente ante cualquier eventualidad.
Los pacientes tienen el derecho y la responsabilidad de preguntar dónde será realizado el procedimiento, si la institución está autorizada para ello, qué recursos tiene para manejar complicaciones y si cuenta con servicios de apoyo especializados, incluyendo Unidad de Cuidados Intensivos cuando la complejidad del procedimiento lo requiera.
Así mismo, en procedimientos de riesgo moderado o alto, es recomendable que el paciente permanezca hospitalizado durante las 24 primeras horas posteriores a la intervención para garantizar una vigilancia médica adecuada.
Pero la seguridad quirúrgica es una responsabilidad compartida entre el equipo médico y el paciente. Una valoración médica completa, los exámenes preoperatorios, la evaluación anestésica y la identificación de factores de riesgo son pasos indispensables para disminuir la posibilidad de complicaciones.
El paciente debe informar con absoluta honestidad sus antecedentes médicos, enfermedades previas, alergias, medicamentos que consume, cirugías anteriores y hábitos como el tabaquismo o el consumo de sustancias que puedan afectar la recuperación.
Si bien ningún acto médico está completamente libre de riesgos, muchas complicaciones pueden prevenirse mediante un conocimiento total del paciente, una evaluación médica rigurosa, la elección de profesionales certificados y el cumplimiento estricto de protocolos de seguridad respaldados por la evidencia científica.
La cirugía plástica tiene la capacidad de transformar no solo la apariencia física, sino también la autoestima, la confianza y la calidad de vida de las personas. Sin embargo, ningún resultado estético justifica sacrificar la seguridad.
Mi invitación a quienes están considerando realizarse un procedimiento es: investiguen, pregunten, verifiquen y tómense el tiempo necesario para decidir. Porque una buena cirugía comienza con información, preparación y decisiones responsables. La belleza puede ser una elección, pero la seguridad debe ser siempre una prioridad.
Dra. Greys Pérez Martínez, fundadora de Victoria Home Health and Spa