El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dirigió un mensaje al mandatario colombiano, Gustavo Petro, tras las declaraciones de este último sobre la situación del sistema carcelario salvadoreño.

La controversia se originó este lunes 6 de abril, cuando Petro cuestionó las cifras y métodos aplicados bajo el estado de excepción en el país centroamericano, comparándolos con episodios históricos de violencia en Colombia.

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En su respuesta, Bukele recordó un episodio similar con la política estadounidense Hillary Clinton para contextualizar su postura. “Permítame entonces extenderle la misma invitación, con el mayor respeto. Si, como usted sostiene, en nuestro país existen ‘campos de concentración’, estaríamos frente a una situación que no admite términos medios, sino decisiones firmes en favor de la dignidad humana”, señaló el mandatario salvadoreño.

La propuesta de traslado carcelario

El jefe de Estado salvadoreño manifestó la disposición de su administración para facilitar una transición en la custodia de los detenidos. “El Salvador está dispuesto a facilitar el traslado del 100 % de su población carcelaria, incluyendo los llamados presos políticos y cualquier otro caso que considere que viole su política del ‘amor y la vida’”, afirmó Bukele.

No obstante, estableció como requisito que la recepción incluya a la totalidad de los internos, argumentando que la permanencia de un solo detenido en dichas condiciones sería inaceptable bajo la premisa de la denuncia colombiana.

Bukele concluyó sugiriendo que esta acción representaría una oportunidad para consolidar el legado de Petro en materia de justicia y inclusión social.

Esta reacción se produjo luego de que el presidente colombiano analizara estadísticas que indican que el 36 % de los capturados durante el régimen de excepción en El Salvador no figuraban en los registros oficiales como pandilleros.

Señalamientos de Gustavo Petro

“Tener un 36 % de personas presas inocentes es un crimen contra la humanidad; se trata de campos de concentración de población civil, gente apresada porque tiene un tatuaje o es joven”, expresó el mandatario colombiano.

Según su análisis, la detención de jóvenes inocentes no constituye una estrategia efectiva para la reducción de homicidios, sino que genera ciclos de venganza.

Petro también trazó un paralelismo con las ejecuciones extrajudiciales ocurridas en el pasado en Colombia, conocidas como falsos positivos. “Esta situación se parece a las ejecuciones oficiales en Colombia para matar jóvenes y hacerlos pasar por guerrilleros dados de baja”, aclaró.

El mandatario colombiano defendió su modelo de gestión, asegurando que la reducción de la violencia en nuestro país se fundamenta en procesos de pacificación urbana y rural, citando los resultados obtenidos durante la reciente Semana Santa como evidencia de su supuesta efectividad.