La comunidad judía fue expulsada de la Península Ibérica, en la cual vivió por cientos de años, antes de que los Reyes Católicos emitieran un decreto en el siglo XV. Con este, la sacaron de España, y fue una medida que se extendió tanto a Portugal como a los territorios bajo jurisdicción de los monarcas. Dicha disposición se conoció como Edicto de Granada.

“Hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado, sin importar su estado social, incluyendo nobles, escondan o guarden o defiendan a un judío o judía, ya sea públicamente o secretamente desde fines de julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios”, es un fragmento del texto emitido en ese entonces, recogido por Florida Atlantic University.

Los reyes de España expulsaron a la comunidad judía. | Foto: Getty Images / Sylvain Sonnet

En la misiva, fechada el 31 de marzo de 1492, se agrega que ordenaban “a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella; y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su aplicación, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana”.

El decreto de expulsión fue firmado en 1492. | Foto: Getty Images

Así las cosas, en 2015 tanto el Gobierno de España como el de Portugal allanaron el camino para que los judíos sefarditas pudiesen tener, en parte, recuperación de su pasado. En ese sentido, se abrió la posibilidad para que accedieran con mayor facilidad a la nacionalidad de esos países y los apellidos podrían tener un papel “relevante”.

Pilas, tenga cuidado

Cabe resaltar que contar con uno de los siguientes no equivale a recibir directamente el documento, pues son varios los factores a tener en cuenta. Además, hay que tener cuidado y no dejarse engañar, pues estos apellidos son asociados por varios portales con el acceso a la nacionalidad; pero según explica la organización Familia Sefardita, no hay como tal un listado oficial, por lo cual se hace necesaria una indagación más “exhaustiva” para verificar los antepasados.

No se deje estafar, si “tramitadores” le ofrecen ayuda para conseguir la nacionalidad solo por tener uno de esos apellidos.

A: Alanís, Andrade, Avelar, Álvarez, Almeida.

B: Brito, Bravo, Bueno, Basto, Belmonte, Barros.

C: Cantú, Cardozo, Cárdenas, Cavazos, Cruz, Carvajal, Cáceres, Campos, Cruz, Caetano, Crespo, Carneiro, Costa.

D: Díaz, Duarte.

E: Elizondo, Elías.

F: Flores, Franco, Fonseca, Ferreira, Furtado.

G: Gómez, Granjo, Gaiola, García, Guerra, Garza, Guzmán.

L: Leal, Lozano, López, Lemos, Lara, Lombroso.

M: Marroquín, Morales, Montemayor, Melo, Moreno, Macías, Méndez, Mota, Miranda.

O: Osorio, Oliveira.

P: Pardo, Paiva, Pereira, Pimentel, Pizarro, Pinto.

R: Reyes, Rodríguez, Rosa.

S: Salazar, Saldívar, Sarmiento, Silva, Souza.

T: Tamez, Treviño, Torres.

V: Valdés, Villarreal, Villalón.

Aumentan las solicitudes

Con corte de 2021, más de 50.000 personas hicieron la petición de nacionalidad portuguesa, al afirmar que tenían raíces sefarditas, equivalente al 72 % de la totalidad de solicitudes. Europa Press informó que, desde septiembre del año pasado, la nación lusa empezó a requerir alguna clase de conexión efectiva como visitas concurrentes o tener patrimonio allí.

Tener uno de esos apellidos no es aval directo para tener la nacionalidad en Portugal. | Foto: Getty Images / Gonzalo Azumendi

Otro punto a tener en cuenta es que si el aspirante tiene algún vínculo con ciudadanos portugueses o si es descendiente de judíos sefarditas, la Embajada del país europeo en Colombia no lleva adelante el proceso. De este se encarga el IRN en Portugal y, por ende, el trámite debe ser direccionado por el interesado o su representante.

La oficina en Bogotá aclara que la evaluación del proceso se extiende aproximadamente dos años, sin que desde Colombia haya manera “de acelerar o monitorear” el mismo.