Edmundo González reaccionó este miércoles al nuevo informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela y puso el foco en una conclusión que, a su juicio, no puede pasar inadvertida.

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“He leído con detenimiento el nuevo informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU. Su contenido es grave”, escribió en X. Para González, cualquier análisis sobre la situación venezolana debe partir de una premisa: “Los derechos humanos no son una concesión ni pueden depender de las circunstancias políticas”.

La advertencia sobre la represión

González señaló que una reducción de algunos mecanismos represivos no implica que las estructuras que los hicieron posibles hayan desaparecido.

“Menos represión no significa que hayan desaparecido las estructuras que la hicieron posible”, sostuvo. Según explicó, la Misión advierte que las estructuras legales, institucionales y de seguridad relacionadas con graves violaciones de derechos humanos todavía no han sido desmontadas.

El opositor venezolano también llamó la atención sobre una transformación en las formas de persecución. “La persecución no desapareció, mutó”, afirmó, al referirse a detenciones breves, interrogatorios sobre opiniones políticas y actividad en redes sociales, además de vigilancia e intimidación.

“Ya no se trata solamente de cuánto tiempo permanece una persona detenida. Se trata del uso del poder para producir miedo, silencio y autocensura”, añadió.

Tortura, detenidos y colectivos

El informe de la ONU sostiene que, aunque después del 3 de enero de 2026 disminuyeron las detenciones prolongadas y algunas desapariciones forzadas, las prácticas represivas no terminaron. La Misión investigó 64 nuevos casos de tortura ocurridos después de esa fecha y documentó denuncias de malos tratos en centros como El Rodeo I y Fuerte Guaicaipuro.

González también destacó que organizaciones de derechos humanos calculan entre 379 y 500 personas todavía detenidas por motivos políticos. Sobre la tortura, citó la conclusión de la Misión según la cual existe “una cultura institucionalizada sostenida por la tolerancia y la impunidad”.

Otro punto señalado por el opositor venezolano fue el papel de los colectivos. La investigación de la ONU encontró vínculos de estos grupos con estructuras estatales y concluyó que, cuando actúan bajo instrucciones, dirección o control de organismos estatales, sus actuaciones pueden ser atribuidas al Estado.

“Verdad, memoria y justicia”

González sostuvo que reconstruir las instituciones, recuperar derechos y reparar a las víctimas requiere tiempo, pero planteó una diferencia: “Hay que distinguir entre el tiempo que requiere una transformación democrática y la capacidad de una estructura represiva para reinventarse”.

“Lo que este informe muestra es precisamente la persistencia de estructuras que cambian sus formas sin modificar el fondo”, escribió.

González defendió la continuidad de la Misión para documentar las violaciones de derechos humanos. Foto: Europa Press via Getty Images

Finalmente, defendió que la Misión continúe documentando los hechos: “Cada testimonio recogido, cada violación documentada y cada responsabilidad establecida forman parte de la memoria de un país cuyos derechos han sido vulnerados”.

Y cerró con una frase que resume su postura: “No hay reconstrucción democrática posible sin verdad, memoria y justicia”.