El avión de Aerolíneas Argentinas, encargado de trasladar al Sumo Pontífice hasta el territorio argentino, arribó hace pocos minutos de este domingo, 8 de noviembre, al Aeroparque Metropolitano.
El presidente Javier Milei y su hermana Karina, secretaria general de la Presidencia, ambos vestidos de negro, recibieron al papa al pie de la escalerilla del avión.
León XIV permanecerá hasta el miércoles en Argentina, donde oficiará tres misas multitudinarias, visitará un hogar para personas con discapacidad, una cárcel y el santuario de Luján, el principal de peregrinación católica.
El sumo pontífice estará en Argentina hasta el día miércoles, 11 de noviembre, cuando partirá hacia Perú.
Se espera que el líder de los 1.400 millones de católicos del mundo se pronuncie en defensa de los más vulnerables, en medio de tensiones debido al alto costo social de la “motosierra” de Milei, los recortes en servicios públicos esenciales.
Apenas tres semanas después de someterse a una operación por un cáncer de pulmón, León XIV realiza una gira de 12 días por el continente en el que fue misionero durante casi dos décadas.
Su primera parada en Buenos Aires será en la plaza San Martín, donde visitará el monumento al prócer de la independencia argentina. De allí se dirigirá a la Casa Rosada, sede de la presidencia. Tras la ceremonia de bienvenida, pronunciará un discurso ante Milei, autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático.
Los actos de este domingo están cerrados al público y la prensa tiene acceso limitado. Las vallas mantienen a la multitud a un centenar de metros o más de los lugares donde estará el pontífice.
A dos cuadras de la plaza San Martín, cientos de personas aguardaban bajo el sol sin saber si el papa pasaría por allí. Algunas abrían paraguas para darse sombra. Otras se cubrían con banderas del Vaticano que llevaban la inscripción “Bienvenido León XIV”.
“Súper emocionados, aunque no sabemos si lo vamos a poder ver”, dijo a la AFP Oscar Agrazar, un abogado jubilado de 76 años.
“Ojalá traiga paz y unión, que tanto nos hace falta”. A su lado, Liliana Deblauwe, una docente jubilada de 68 años, agregó: “Como el Mundial nos une, ojalá el papa también lo haga”.
En una encuesta reciente de la Universidad de Buenos Aires, el 57,7% de los consultados se declaró católico.