Costa Rica elige este domingo a su próximo presidente, entre el conservador Rodrigo Chaves, un exministro sancionado por acoso sexual, y el centrista José María Figueres, un exmandatario que ve su intento de volver al poder manchado por acusaciones de corrupción.

Chaves, doctor en Economía que ocupó por 180 días la cartera de Hacienda del gobierno saliente, y con 30 años de carrera en el Banco Mundial, lidera por más de tres puntos los sondeos con el novel Partido Progreso Social Democrático (PPSD).

Lo enfrenta el centrista José María Figueres, quien ya gobernó el país (1994-1998) con el tradicional Partido Liberación Nacional (PLN).

“Cuesta mucho sacar con pinzas lo que quieren hacer Figueres o Chaves. Se nos ha ido como sociedad el enfoque primordial: elegir a alguien que vaya a liderar el país y no en temas de cuestionamientos”, consideró el economista y analista Daniel Suchar.

Costa Rica ha sido constantemente calificado como el país más feliz de América Latina. | Foto: edfuentesg

Reactivar la economía

Figueres, de 67 años, y Chaves, de 60, aseguran que resolverán los principales problemas, como la deuda externa, equivalente a 70% del PIB, altos índices de pobreza (23%), desempleo (14%) y escándalos de corrupción en el sector público. Pero sin mayoría en el Congreso, quien gane deberá negociar con el resto de partidos para concretar sus planes.

La pandemia golpeó duramente al turismo, uno de los principales motores económicos de Costa Rica, líder en protección del medio ambiente y con grandes atractivos naturales. “La prioridad en este momento es levantar la economía, reactivarla (...) buscar opciones de trabajo para la gran cantidad de gente desempleada”, dijo a la AFP el auditor Andrés Fonseca, de 35 años, en la capital San José.

Costa Rica es el país “más feliz” de América Latina, según el más reciente World Happiness Report, pero también el que sufrió una de las mayores caídas de empleo en la región entre 2019 y 2020 (-14%), junto con Perú. Mientras que a los comicios están convocados 3,5 millones de los cinco millones de costarricences.

Chaves lidera los mas recientes sondeos con un 41,8% de las intenciones de voto, mientras Figueres obtiene el 38% del apoyo. Al 30 de marzo aún hay un 18% de indecisos, tres puntos más de los que había a inicios de mes.

Chaves o Figueres reemplazarán a Carlos Alvarado en la presidencia de la Nación.

Entre polémicas

Con su lema “Me como la bronca”, Chaves ha ganado una imagen de disposición a enfrentar los problemas del país. “El 3 de abril va a ser una verdadera revolución en la historia de esta patria. Vamos a limpiar la casa”, dijo en un último mitín. “Espero que él sea la salvación (...). Los que lo critican seguramente no están en la situación económica que tenemos la mayoría de la población”, dijo Rolando Gutiérrez, uno de sus seguidores.

Pero su candidatura está manchada por la controversia. Chaves fue investigado y amonestado por el Banco Mundial por conductas de acoso sexual hacia dos subalternas entre los años 2008 y 2013, aunque él alega que fueron “bromas” malinterpretadas por diferencias culturales. “Las que más perdemos somos las mujeres”, consideró la analista Gina Sibaja. “Creo que Chaves está aquí por un efecto bumerán. Se le victimizó por su sanción y generó empatía, principalmente entre los hombres, dado que el acoso en Costa Rica es pan de todos los días”.

Figueres, un ingeniero industrial y consultor que fue presidente entre 1994 y 1998 y es hijo de otro mandatario, José Figueres Ferrer, que abolió el ejército en 1948, busca volver al poder con el lema “Experiencia para progresar”. “Esta elección es diferente a todas las anteriores (...) nos jugamos nuestro futuro”, dijo en su cierre de campaña. “Voto por Figueres porque Costa Rica necesita un cambio. Se ha destruido la economía y no hay una línea clara ni buena toma de decisiones”, manifestó una simpatizante, Karla Zúñiga.

Fue investigado, pero no enjuiciado por presuntamente haber recibido 900.000 dólares en 2004 de la empresa francesa Alcatel, que aceptó haber sobornado a funcionarios públicos para obtener licitaciones. Se negó a declarar ante la justicia por el caso y no regresó a Costa Rica hasta que prescribió la causa, en 2011.

Con información de AFP.