Si no hubiera sido por unas galletas que le sobraron de la fiesta de Yom Kipur, Rachel Edri no estaría contando la historia. El pasado martes a ella le tocó enfrentar el horror que están viviendo muchos de sus compatriotas en Israel, cuando terroristas de Hamás irrumpieron en su casa en Ofakim, una población al sur de Israel.

Aquel día, ella debía ir a comprar una torta para celebrar el cumpleaños número 68 de su esposo, Daniel. Pero, cuando se preparaba para ello, se impresionó al ver la escena con la cual se iniciaba su pesadilla.

“Observé a cinco hombres armados ingresar a mi casa por la ventana. Comenzaron a gritar ‘¡Shahid! ¡Shahid! (¡Mártires! ¡Mártires!)”, le contó Rachel a ABC News.

Rachel Edri, centro, les dijo a los terroristas que deberían enseñarle árabe para distraerlos. Foto: AFP

La mujer pensó en correr a la puerta y huir, pero comprendió al instante que le dispararían por la espalda.

Así, a los esposos no les quedó otra salida que plegarse a los deseos de los asaltantes, quienes tomaron sus celulares y los rompieron. Acto seguido, los amenazaron con sus pistolas, abrieron sus armarios y tiraron todo afuera.

En su entrevista para ABC News, relató también que, al ver los uniformes de la policía de sus hijos, los terroristas les preguntaron por ellos, pero Rachel acudió a la astucia: “Les mentí, les dije (que) en Estados Unidos”.

Guerra entre Israel y Hamás ya ha cobrado la vida de más de 3.600 personas; los heridos superan los 12.000

En efecto, Rachel y Daniel son padres de tres hijos, algo que, al parecer, tocó las fibras del terrorista.

“Usted me recuerda a mi madre”, le expresó, a lo que ella le contestó: “Soy realmente como tu madre. Puedo cuidar de ti. ¿Qué necesitas?”.

La mamá israelí quiso establecer cercanía con sus captores y ahora que la puerta estaba abierta no la desaprovecharía.

“Les dije si querían té, café y galletitas. Me dijeron que sí. En parte quería sobornarlos”, prosiguió Rachel, quien labora hace más de 40 años en un comedor de la base militar de Tze’elim.

En aras de salvar su vida y la su esposo, la mujer se convirtió en la más amable de las anfitrionas de los terroristas. No solo les sirvió té, sino que los encantó con unas galletitas que le habían quedado de la fiesta de Yom Kippur.

“Les gustaron mucho, en verdad”, agregó Rachel en su diálogo con la cadena estadounidense.

Desalojo del Parlamento de Israel por amenaza detectada sobre Tel Aviv y Jerusalén. Esta guerra sigue impactando al mundo. Foto: AP Photo/Mahmoud Illean

Luego del té, la mujer y su marido buscaron prolongar aún más aquel momento de cordialidad, poniéndoles conversación.

“Ustedes deberían enseñarme árabe y yo les enseño hebreo”, los interpeló ella. Además, les preguntó si hacían otra cosa, además de ser “shahid”.

Aquel extraño compartir se prolongó por 17 horas, luego de las cuales un operativo policial logró rescatar a los esposos y eliminar a balazos a los terroristas.

Entre Israel, Hamás y la meditación

En ese momento, Rachel pudo finalmente liberar la tensión que había acumulado durante largas horas y, muy exaltada, irrumpió en sollozos en brazos de uno de sus hijos, Eviatar.

Como muchos que se han salvado de estos ataques, la experiencia ha resultado para ella traumática, al punto que se está viendo afectada por el insomnio.

“Cada vez que cierro los ojos veo a los terroristas. No puedo volver a mi casa porque no existe más una verdadera casa, ellos la hicieron un pogromo”, señaló Rachel, recordando las matanzas de judíos que solían darse en Rusia.

Su historia llegó a oídos del presidente estadounidense Joe Biden, quien, en su reciente vista a Israel, la felicitó por su valor, dándole un fuerte abrazo, durante un encuentro con sobrevivientes y familiares de los centenares de víctimas que han caído durante los ataques de la organización terrorista Palestina Hamás, que tienen conmocionado al mundo.