Una periodista argentina que se encuentra cubriendo la invasión rusa a Ucrania, publicó este martes una escalofriante historia en la que una mujer cuenta que los soldados rusos mataron a sus dos sobrinos, que tenían 13 y 15 años. Lo que confirma que la guerra en el país europeo cada día se siente más, aunque se trate de normalizar desde los medios de comunicación de Rusia.

Elisabetta Piqué es una periodista argentina que trabaja desde Europa para el periódico argentino La Nación. Con motivo del sangriento momento que vive Ucrania, la periodista se convirtió en la enviada especial del medio de comunicación argentino.

Piqué cuenta que conoció a Elena Klymenko al llegar a Kiev, la capital de Ucrania hace tan solo dos semanas y que en la mañana del martes tuvo una llamada telefónica que la dejó completamente impactada.

“¡Esto es un genocidio, los malditos soldados rusos mataron a mis dos sobrinos! ¡Tenían tres y 15 años! ¡Por favor, que Europa detenga esta masacre!”, le relató Elena Klymenko a la periodista argentina.

Con esta escalofriante frase, se confirma que la guerra esta cada día más cruda en Ucrania y que los niños comienzan a ser victimas de un ejército despiadado que está invadiendo un país vecino sin importarle cuántos muertos tengas que dejar a su paso.

En la historia publicada en el diario La Nación, la periodista cuenta que tuvo contacto por varios días con Elena Klymenko, que se conocieron en Kiev, salieron una vez en la capital ucraniana, y luego mantuvieron contacto vía WhatsApp. En este intercambio de mensajes, Elena le confesó que estaba huyendo de Ucrania por la invasión del ejército ruso.

La opinión se da después de la toma de Rusia a las centrales nucleares de Ucrania. | Foto: Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.

En la travesía, Elena tuvo que caminar para cruzar la frontera, llegar al país vecino de Moldavia y estar sana y salva con su hijo de 11 años. Esta mujer cruzó la frontera y días después llegó a Italia con su hijo, lo que parecía un final feliz en medio de una historia manchada por la guerra, pero no fue así. La periodista le escribió para preguntarle cómo seguía todo en Italia con su hijo, pero la respuesta dejo congelada a la argentina:

“Estoy en la mierda. Mataron a mis sobrinos”, contestó Elena y agregó los siguientes mensajes:

¿Qué?

- Sí, mataron a mis dos sobrinos.

- ¿Podés hablar?

- No quiero, discúlpame, ni siquiera puedo respirar.

- Me imagino, no sé qué decirte... Tengo la piel de gallina. Pero hay que contar esto, Elena. ¿Qué edad tenían?

- 3 y 15 años, fue en Bucha, al norte de Kiev.

- Madre mía. ¿Cuándo fue? ¿Eran hijos de algún hermano tuyo?

- No, hijos de mi prima. Discúlpame no puedo ahora.

- No sé cómo, pero contá conmigo si puedo ayudar en algo. También quedé shockeada, pero hay que contar esto, hay que denunciar esta masacre. Cuando retomes fuerzas por favor dame detalles, que así lo denunciamos.

- Ok.

Esta fue la dura conversación que publicó la argentina Elisabetta Piqué, cuando se enteró que su amiga ucraniana había perdido dos sobrinos en medio de la invasión de los rusos a su país.

Un día después, Elena contó con detalle lo que había sucedido con sus pequeños familiares el pasado 4 de marzo. Su prima Natasha y su marido estaban en un auto escapando de la ciudad de Bucha, al norte de Kiev, junto a sus tres hijos: Andre, de 15; Mihail, de 13; y Nicola, de tres.

“Eran cinco en el auto y los malditos rusos empezaron a disparar con ametralladora. Solo uno de los chicos, Mihail, sobrevivió. Mi prima y su marido se encuentran ahora en el hospital, heridos. Y el único chico vivo se encuentra con gente que no conocemos... Yo me desmayé cuando mi mamá me llamó para contarme. Creo que fueron los primeros chicos que mataron”, contó la mujer ucraniana.

“No sé qué decirte, psicológicamente no logro creer que todo esto que está pasando sea cierto. ¡Es un genocidio, algo nunca visto! Por eso le pido ayuda a toda Europa para detener esta guerra, porque ya hemos pagado demasiado, ya nadie habla de los departamentos que hemos dejado, nuestras cosas, estamos hablando de víctimas demasiado pesadas, ¡hablamos de niños!”, suplica Elena contándole la historia a la periodista argentina.

Guerrera como el resto de los ucranianos que, pese a la hecatombe, resisten, Elena ahora está trabajando en Monza, Italia, para ayudar a todos los niños y madres ucranianas que están llegando en autobuses desde su país, que son solo una parte de esos dos millones de refugiados totales que huyeron hasta ahora de la guerra.

Con información de La Nación.

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