Los llamados al primer ministro británico, Keir Starmer, para que dimita aumentaron el lunes 11 de mayo después de que el gobernante Partido Laborista fuera ‘aplastado’ la semana pasada en las elecciones locales y regionales.
El dirigente incluso ha perdido el respaldo de varios miembros de su Gobierno.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la jefa de la diplomacia, Yvette Cooper, le habrían pedido que defina un calendario para su salida, según varios medios británicos, entre ellos The Guardian y Sky News.
El lunes por la noche, al menos 70 diputados laboristas, de un total de 403, le habían pedido a Keir Starmer que dejara el cargo. El mismo día por la mañana, dio un discurso que no logró apaciguar las tensiones en sus filas.
“Sé que la gente está frustrada con el estado del Reino Unido, frustrada con la política y algunos también frustrados conmigo”, dijo Starmer, quien busca relanzar su mandato.
Starmer prometió que su gobierno reconstruiría los lazos con Europa.
Por otra parte, anunció dentro de sus medidas económicas que presentará una ley para nacionalizar British Steel.
En las elecciones locales del 7 de mayo, el laborismo, que llegó al poder el 4 de julio de 2024, tras catorce años de gobiernos conservadores, perdió cerca de 1.500 concejales y vio un fuerte avance del partido antiinmigración Reform UK.
Desde su llegada al poder, la popularidad del dirigente, de 63 años, no ha dejado de caer, en un contexto de economía estancada y aumento del coste de la vida, agravado recientemente por la guerra en Oriente Medio.
Además, quedó atrapado en un escándalo por el nombramiento y destitución de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Washington, tras revelarse los vínculos del enviado con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La secretaria parlamentaria de Mahmood, Sally Jameson, también pidió la dimisión de Sir Keir. Más de 70 disidentes han hecho públicas sus quejas esta noche.
Pero los principales candidatos para sucederle —Angela Rayner, Streeting y Andy Burnham— aún no han pedido la dimisión de Starmer.
La ex vice primera ministra Rayner volvió a presionar ayer a su antiguo jefe, exigiéndole que “plantee el cambio que nuestro país necesita”.
Keir se niega a retirarse y, en un discurso crucial pronunciado hoy, afirma que “demostrará que los escépticos están equivocados” y que luchará en las próximas elecciones.
Con información de AFP*