El presidente Donald Trump calificó el jueves 30 de abril a Carlos III como el “el más grande de los reyes” al despedirlo en la Casa Blanca, y afirmó que Estados Unidos necesitaba más personas como el monarca británico.

Luego, los monarcas Carlos y Camila visitaron el Cementerio Nacional de Arlington, en las afueras de Washington, para rendir homenaje a los soldados estadounidenses muertos en combate, como un acto de reconocimiento a la valentía.
La visita al cementerio fue antes de reunirse con indígenas estadounidenses en un parque nacional.

La despedida formal entre Trump y los monarcas puso fin a una maratón diplomática de cuatro días en Estados Unidos, destinada a aliviar las tensiones transatlánticas por la guerra en Irán que ha estado bajo la mirada crítica de la comunidad internacional que cuestiona las acciones emprendidas por el Gobierno estadounidense.
El repentino elogio de Donald Trump: “Es un gran rey, el más grande de los reyes, en mi opinión”, llamó la atención de los periodistas que se encontraban en el lugar, mientras Carlos III y su esposa llegaban al Pórtico Sur de la Casa Blanca para la breve ceremonia.
Minutos después, cuando la pareja real se marchaba tras unos apretones de manos y algo más de conversación, Trump añadió: “Grandes personas. Necesitamos más gente así en nuestro país”.
El mandatario, de 79 años, ha bromeado con frecuencia sobre convertirse él mismo en rey y sus críticos lo acusan de actuar como tal, al desmantelar límites al poder presidencial, asemejándose a una figura absolutista.
La evidente fascinación del presidente por la monarquía resulta especialmente curiosa dado que Estados Unidos celebra este año el 250º aniversario de la independencia del Imperio Británico y de los antepasados de Carlos; lo que también genera nuevos debates en torno a la relación estadounidense con su pasado colonial.


La visita de Estado de Carlos III estaba oficialmente destinada a conmemorar la alianza entre Estados Unidos y el Reino Unido en el año del aniversario, pero ha terminado siendo más bien un intento de rescatar la llamada “relación especial” entre ambos países.
Donald Trump ha criticado de manera severa al primer ministro británico, Keir Starmer, por su oposición a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

El rey y la reina partirán hacia el territorio insular británico de Bermudas, en el Atlántico, luego de haber pasado unos días en territorio norteamericano.
*Con información de AFP.
