“Esto nos está afectando a todos sin importar la clase social, el país, el color, la raza o la religión”, reflexiona Sigrid Garzón, una administradora hotelera que reside en Nueva Zelanda desde hace ocho años.  Para el mundo no ha sido fácil enfrentar la covid-19, pues no estaba preparado. Sin embargo, hay países que han manifestado tener noticias positivas en medio del caos. Este es el caso de Nueva Zelanda. El pasado lunes, la primera ministra, Jacinda Ardern, anunció que se erradicó el contagio del virus en el país. Noticia que se suma a la de Alemania, país que manifestó tener controlada la pandemia. 

Desde la lejana Nueva Zelanda, los colombianos Mauricio Lozano, Ana María Giraldo y Sigrid Garzón describen las medidas que han hecho que Nueva Zelanda dé esta buena noticia. También se animaron a contar cómo viven el día a día y sus miedos.  El primer caso del país se dio el 28 de febrero. Como lo han descrito los medios, los colombianos explican que en Nueva Zelanda se tomaron medidas desde el primer momento. Sin esperar mucho, “por lo menos unos 20 días para ver cómo se expandía la pandemia, la primer ministra llamó a cuarentena nacional”. 

Asimismo, según cuenta Lozano, quien vive en Nueva Zelanda desde hace cinco años y trabaja en la universidad de Auckland,  el Gobierno designó un fondo para ayudar a todas las empresas medianas y pequeñas. “Los trabajadores, así no estén trabajando, siguen recibiendo su pago, para que puedan comer y pagar la renta”, explicó. “Este auxilio afortunadamente fue para todas las personas que han estado trabajando y pagando impuestos. Independientemente de ser ciudadanos o no”, agrega Garzón.  Una de las claves para hacer frente al virus es el cuidado por el otro. Como lo manifestó Ana María Giraldo,una manizalita que vive en Nueva Zelanda desde hace cinco años, en su conjunto hicieron un grupo de Facebook en donde todos están pendientes de todos. “Tenemos una enfermera, sabemos que está trabajando, pero está bien”, cuenta.  Aunque las medidas fueron tomadas con rapidez, no son estrictas o rígidas como en otros países. “Podemos hacer caminatas pequeñas, como la que estoy haciendo yo sola. También las puedo hacer  con quien esté compartiendo mi burbuja. Debe ser cerca a la casa”, cuenta Giraldo.  La situación es positiva, aunque el país de Oceanía ha dejado de ser el que era, pues lugares que permanecían llenos yacen vacíos a cualquier hora del día. De acuerdo con Lozano, “los casos han bajado mucho y los resultados de la cuarentena han sido buenos”. Para él, esto representa una muestra de que sí se puede vencer este difícil momento y de que algo positivo tendrá que dejar la situación actual. Sin embargo, según explica, no es motivo para fiarse, pues no quiere que un descuido pueda agravar la situación, como ha sucedido en otros países del mundo. 

Sin embargo, el miedo y la preocupación por sus familias sigue latente. “Mi mayor temor hoy es que alguno de mis familiares muera de covid-19, me aterra muchísimo que yo no pueda hacerle el duelo a mi familia, de la manera como nosotros lo hacemos”, dice Giraldo.  “Saber que no sé cuándo voy a ver a mi familia es difícil”, cuenta Garzón.  También manifiestan sus preocupaciones personales. “Es un poco difícil en cuanto a salud mental, porque ahora que pasamos a invierno y como ustedes pueden ver todo se pone más gris, más frío, el sol se ve menos. Y con las actuales circunstancias es mucho más complicado”, dice Giraldo.