FedEx, uno de los mayores empleadores del sector logístico en Estados Unidos, enfrenta una creciente reacción negativa tras conocerse que el aumento en la contratación de personal bajo el programa de visas H-1B.
Esto coincidió con la obtención de un contrato federal multimillonario y con recortes de puestos de trabajo para empleados estadounidenses, según reveló un reportaje de Newsweek basado en datos oficiales y análisis independientes.
Aumento de visas H-1B tras un contrato federal millonario
De acuerdo con registros del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), FedEx presentó cientos de solicitudes de visas H-1B en el año fiscal 2025, principalmente para su sede en Tennessee.
El crecimiento en estas contrataciones se produjo después de que la empresa obtuviera un contrato federal valuado en aproximadamente 2.200 millones de dólares para servicios de entrega gubernamentales.
Aunque la compañía sostiene que el número de trabajadores con visa H-1B representa una fracción mínima de su fuerza laboral total, críticos argumentan que el momento del incremento resulta políticamente sensible.
La información fue inicialmente destacada por The Dallas Express y amplificada posteriormente por Newsweek, generando un debate que rápidamente escaló a nivel nacional.
Despidos en EE. UU. y el debate sobre sustitución laboral
La controversia se intensificó porque, de forma paralela al aumento de visas, FedEx anunció despidos en distintas instalaciones del país.
Esto incluyó el recorte de cientos de puestos en Texas y otras regiones.
Para sectores conservadores y grupos críticos del programa H-1B, esto refuerza la percepción de que las empresas están reemplazando trabajadores estadounidenses por mano de obra extranjera más barata.
Expertos en inmigración laboral citados por Newsweek señalan que las posiciones H-1B suelen estar vinculadas a funciones técnicas, de ingeniería o tecnología de la información, y no a los trabajos operativos afectados por los despidos.
Sin embargo, reconocen que la falta de transparencia sobre salarios y procesos de contratación alimenta la desconfianza pública.
FedEx, por su parte, afirmó en un comunicado que cumple plenamente con las leyes federales de inmigración y que el programa H-1B es utilizado únicamente para cubrir necesidades especializadas que no siempre pueden satisfacerse en el mercado laboral local.
La empresa también negó que exista una relación directa entre las reducciones de personal y la contratación de trabajadores extranjeros.
Hasta ahora, no hay reportes públicos de sanciones específicas ni de acciones judiciales dirigidas formalmente contra FedEx por su aumento en la contratación de trabajadores bajo visas H-1B o por el supuesto vínculo con despidos de empleados estadounidenses. La polémica que se ha generado es principalmente política y mediática, más no legal., como lo dice The Times of India.
El caso FedEx vuelve a poner sobre la mesa un debate estructural en Estados Unidos: hasta qué punto el sistema de visas laborales equilibra la competitividad empresarial con la protección del empleo nacional.