El Ejército de Liberación Nacional (ELN) estaría detrás de una de las estructuras criminales más lucrativas y complejas alrededor del robo de hidrocarburos y combustibles en Colombia. El negocio ilegal, que se extiende por varias regiones del país, no solo representa millonarias pérdidas para Ecopetrol, sino que, según fuentes de inteligencia del Estado, está estrechamente conectado con otra de las mayores rentas criminales: el narcotráfico.
SEMANA conversó con una fuente de la inteligencia del Estado, que desde hace varios años les sigue el rastro a estas organizaciones y que identificó al Frente Nororiental del ELN como uno de los principales responsables de esta actividad criminal, especialmente en Norte de Santander.
De acuerdo con la información conocida por las autoridades, el negocio va mucho más allá del simple robo y posterior comercialización de crudo o combustible en el mercado ilegal. Todo apunta a una sofisticada ruta criminal que comienza en las válvulas, perforaciones y conexiones fraudulentas instaladas sobre la infraestructura petrolera; continúa con el almacenamiento y transporte clandestino del producto, y termina alimentando la cadena de producción de cocaína en laboratorios ilegales.
Después, la ruta se conecta con los corredores internacionales del narcotráfico que desembocan en las costas del Pacífico y el Caribe colombiano. “Este robo es utilizado para el procesamiento de drogas en los laboratorios clandestinos para después sacar la droga con destinos internacionales por el Pacífico colombiano, pero también desde el Caribe”, aseguró la fuente de inteligencia.
Las cifras que tienen en su poder los investigadores judiciales revelan la dimensión del fenómeno. Entre 2025 y lo corrido de 2026 se habrían registrado pérdidas superiores a 950.000 barriles de hidrocarburos, con un impacto económico aproximado de 81 millones de dólares para Ecopetrol.
“El frente que más ejecuta robo contra hidrocarburos es el Nororiental del ELN. Esto, sobre todo, en Norte de Santander y otras zonas como Nariño y sur de Bolívar, porque en esta zona hay un cóctel de grupos armados, donde todos quieren tener el absoluto control de esta economía”, explicó la fuente.
“El ELN ya le ganó esa disputa a las disidencias en Norte de Santander, porque se han sabido mover y tienen una estrategia clara que ya conocemos y la estamos atacando articuladamente”, afirmó la fuente.
En Tibú, Norte de Santander, existen más o menos 584 pozos petroleros: algunos productores, otros son solo abastecedores. De ellos, 144 están inactivos, 315 abandonados y 119 activos. En esa zona, la confrontación entre disidencias y ELN ha generado que las perforaciones al tubo se incrementen, porque es una forma de incrementar sus rentas ilícitas para producir pasta básica de cocaína.
Los métodos detectados por las autoridades incluyen válvulas ilícitas, perforaciones y conexiones clandestinas directamente sobre la infraestructura petrolera. A ello se suman extensas mangueras y sistemas de bombeo utilizados para extraer el producto, además de tanques y recipientes clandestinos que permiten almacenarlo antes de ponerlo nuevamente en circulación.
Después de la extracción comienza la segunda parte de la cadena criminal: sacar el hidrocarburo de las zonas donde fue robado y llevarlo hasta su destino final, que, según la información de inteligencia, está directamente relacionado con el procesamiento de narcóticos. Esa droga, finalmente, termina en mercados internacionales.
El presidente Abelardo De La Espriella se refirió directamente a la situación y pidió una respuesta de las autoridades frente a la magnitud del robo de combustibles y crudo. El mandatario habló del tema con el ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora; el comandante de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez, y el director de la Policía Nacional, general Jesús Alejandro Barrera.
“La información que estoy recibiendo sobre el hurto de combustibles y crudo en Colombia es absolutamente alarmante y exige una respuesta inmediata y contundente del Estado. Cada mes estarían siendo hurtados cerca de 123.700 barriles de productos refinados —gasolina, diésel y nafta—, importados o producidos por Ecopetrol”, señaló el jefe de Estado.