Este domingo, a las 3:00 p. m., fue hallado muerto Juan Carlos Bastidas, uno de los directivos de la firma Estraval, señalada de ser una pirámide que captó, según la Fiscalía, unos 600.000 millones de pesos de inversionistas que vieron en la comercialización de libranzas una oportunidad de negocio con rendimientos soñados de hasta 150 %.

La Policía llegó al lugar de residencia de Bastidas y encontró allí una nota de despedida. Bastidas estuvo detenido durante casi un año, por cuenta de este escándalo, y había quedado en libertad en 2019.

La Policía adelanta las investigaciones y le entregó a la Fiscalía un reporte de los hallazgos en la vivienda. La hipótesis preliminar indica que se trataría de un suicidio y así lo expusieron en los informes que se adjuntaron también a Medicina Legal, a donde fue trasladado el cuerpo.

Bastidas estaba en libertad luego de que un juez confirmó que hubo vencimiento de términos en el proceso que lo tenía enredado con la Fiscalía.

Bastidas fue protagonista del millonario escándalo con un millar de víctimas que esperó por más de un lustro la reparación económica. Del proceso no se conocen muchos avances, solo que los investigados se encuentran en juicio, y van solo dos condenados.

Lo último que se conoció públicamente de Bastidas fue una denuncia que interpuso ante la Fiscalía que lo procesaba. En el documento, que obtuvo SEMANA, Bastidas advierte que en el proceso de liquidación adelantado por la Superintendencia de Sociedades se estaría incurriendo en varias irregularidades, principalmente con la venta de un lote destinado para la reparación de las víctimas.

En la denuncia, radicada en junio de 2020, el mismo Bastidas advirtió que bajo la mesa se estaría vendiendo el millonario lote considerado la “joya” de la corona en el proceso de reparación a las víctimas. El lote, avaluado en más de 179.000 millones de pesos, forma parte de la zona de expansión del aeropuerto El Dorado, pero funcionarios públicos y abogados estarían tras una venta ilegal.

La denuncia incluyó un audio donde se escucha a los intermediarios en la venta de ese lote, bajo la promesa de una “comisión” de 120.000 millones, garantizar la entrega del predio que estaría listo para iniciar proyectos urbanísticos en una zona de amplia valorización de la capital. La denuncia llegó a la Fiscalía, pero no se conocieron decisiones.

“Acá negociamos (revela nombres)… Usted y yo, nadie más… Que usted tenga que hablar con la superintendencia, no, señor… Ahí se levanta el acta, se le entrega a usted y se hace promesa de venta, cancela y se le hace entrega inmediata”, se escucha en el audio en poder de la Fiscalía.

Ahora, con la trágica noticia de su fallecimiento, la Fiscalía debe cerrar el proceso contra Bastidas. Los demás involucrados, entre ellos sus socios, seguirán en un juicio que muy pocas luces ha dejado en la justicia y para las víctimas que mantienen la esperanza de lograr una reparación económica con el proceso de liquidación a cargo de la Superintendencia de Sociedades.

Estraval era una firma de inversiones que, a través de la compra y venta de créditos de libranza, como cualquier pirámide entregó millonarias ganancias a quienes invirtieron en la primera etapa. Sin embargo, con los meses el descalabro se hizo tan profundo que al momento de ordenar la liquidación eran más de 1.600 las personas que confiaron su dinero a la captadora.

Hace dos años las víctimas iniciaron una tutelatón para obtener respuestas en la Supersociedades.

Aunque algunas tutelas fueron contundentes en el sentido de ordenar cuanto antes la reparación, el asunto se convirtió en un escenario “paquidérmico”, señalaron las víctimas, pues no hubo en ese momento y no hay ahora una respuesta a sus reclamos.

La Fiscalía deberá encargarse de la investigación de la muerte de Bastidas.