Luis Alfonso Martínez Chimenty, actual director de la Aeronáutica Civil, enfrenta un nuevo escándalo al frente de una de las entidades con mayor presupuesto del país. En esta ocasión, las advertencias surgen de un delicado informe de la Procuraduría que revela riesgos estructurales en la gestión del tránsito aéreo y fallas que comprometen la seguridad operacional y la eficiencia del sistema.

Las alarmas se encendieron el pasado 20 de febrero de este año, cuando un vuelo de Latam Airlines con destino a la isla de San Andrés tuvo que abortar su despegue en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá, tras el cruce de un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana que obligó a detener la aeronave por seguridad.

El informe de la Procuraduría señala que, a partir de ese grave evento, se han evidenciado fallas estructurales al interior de la Aerocivil, con hallazgos técnicos, incidentes operacionales y debilidades institucionales que han puesto en “alerta” al sistema aeronáutico colombiano.

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Por ello, el ente de control concluyó que “existen riesgos estructurales en la gestión del tránsito aéreo”, lo que ahora da paso a una evaluación para determinar posibles responsabilidades disciplinarias de altos funcionarios de la Aeronáutica Civil por estas inconsistencias, que tendrían en jaque la seguridad aérea en Colombia.

El informe, construido a partir de actuaciones preventivas adelantadas entre 2025 y 2026, evidenció que las fallas y hallazgos en esta entidad, una de las de mayor presupuesto del país, no son “aislados”, sino que responden a un patrón recurrente que compromete tanto la seguridad como la eficiencia del sistema.

Uno de los principales aspectos en los que se centró la vigilancia preventiva de la Procuraduría en este caso estuvo relacionado con la infraestructura tecnológica, la operación del control aéreo, la gestión contractual y los riesgos reportados por actores del sector.

Sin embargo, esa indagación preliminar dejó al descubierto un diagnóstico preocupante: el sistema opera bajo niveles de exigencia que incrementan la probabilidad de incidentes. Es decir, la operación estaría centrada más en la reacción que en la planificación.

Así, el informe de la Procuraduría reveló sobrecarga de los controladores aéreos, fallas en la coordinación entre operaciones civiles y militares, limitaciones en la capacidad de respuesta ante eventos críticos y otros elementos que configuran un entorno en el que la seguridad aérea depende cada vez más de medidas de contingencia.

Sobre el incidente entre el avión de Latam y el helicóptero de la FAC, el documento expuso varios factores de riesgo: deficiencias en los procedimientos, problemas de comunicación operativa, restricciones de visibilidad desde la torre de control y operación en condiciones de alta exigencia.

La infraestructura tecnológica evidenció hallazgos preocupantes, como sistemas obsoletos para el control del tránsito aéreo, equipos fuera de servicio u operando bajo contingencias, problemas de interoperabilidad entre centros de control, retrasos en la implementación de soluciones estructurales y medidas que han prolongado la exposición al riesgo.

La Procuraduría también identificó graves brechas en el componente humano que afectan a los controladores aéreos: alta carga laboral y riesgos en la gestión administrativa, como la toma oportuna de decisiones frente a alertas técnicas y la ejecución de procesos estratégicos, además de la necesidad de fortalecer los mecanismos de evaluación.

El informe también reconoció que la Aerocivil ha tomado medidas tras los incidentes operacionales, pero “estas acciones fueron reactivas”, lo que deja en evidencia una “debilidad en el enfoque preventivo”.

Ahora el Ministerio Público evalúa responsabilidades en niveles directivos, teniendo en cuenta que podrían existir implicaciones en la planeación estratégica del sector, la priorización de inversiones en infraestructura crítica, la gestión del riesgo operacional y los mecanismos de supervisión y control interno.

Este informe concluyó que el sistema aeronáutico enfrenta un “escenario de riesgo sistémico” que se caracteriza por la frecuencia de factores técnicos, operacionales y administrativos que han generado incidentes, hallazgos técnicos y actuaciones preventivas que evidencian debilidades estructurales en la entidad que maneja la operación aérea de Colombia.