Aunque tras las declaraciones de Márquez y Santrich aún no hay claridad sobre cuáles serán los alcances reales del resurgimiento de un grupo armado, todos los observadores del acontecer nacional coinciden en que es fundamental fortalecer el proceso de reincorporación de los desmovilizados. Esto, para evitar que las personas que hoy se encuentran en los ETCR se vean tentadas a retomar el camino de las armas. El Estado tendrá la misión de implementar todos los mecanismos que fueron pactados en el acuerdo para garantizar que la situación de los desmovilizados no los conduzca de nuevo a la insurgencia. El llamado de Márquez para volver a la lucha armada no debe ser subestimado pues este aún mantiene un liderazgo y una autoridad importante entre la base de los excombatientes. En respuesta a esa inquietud, el alto consejero presidencial para la estabilización y la consolidación, Emilio Archila, comenzó su recorrido por los ECTR. Comenzó en el antiguo ETCR de Carrizal, Antioquia. Allí, ante 72 excombatientes, escuchó frases como: “Estamos firmes con la paz. Avanzamos al camino empresarial. Por primera vez sabemos qué es tener una familia. Luchamos por nuestros hijos, por darles el mejor ejemplo y una buena herencia de estos nuevos valores con trabajo legal y productivo. Estar en la legalidad no tiene precio”, fueron algunas de las frases más impactantes que recibió el consejero presidencial. Por su parte, el consejero les respondió con un compromiso: “Vine con la voz del presidente Iván Duque a darles tranquilidad a los excombatientes. Los vamos a acompañar por todo el tiempo que sea necesario, con todas las provisiones y apoyos, para que sean exitosos en su proceso de reincorporación. Encontramos personas comprometidas con sus proyectos productivos, gran optimismo y esperanza de sacar adelante el proceso”. Grupos como Defendamos la Paz y varias voces de la comunidad internacional le han pedido al presidente Duque insistir en un mensaje de confianza para quienes hicieron parte del acuerdo y evitar así eventuales desbandadas, por cuenta de la argumentación de Märquez y Santrich, según la cual justifican su regreso a las armas por cuenta del incumplimiento de los acuerdos.

  ¿Quién es Emilio Archila? El consejero es uno de los pocos funcionarios de la Casa de Nariño que votó Sí en el plebiscito. Así se lo dijo al presidente Iván Duque cuando este lo entrevistó para que asumiera las funciones que en el gobierno anterior venía desempeñando Rafael Pardo como alto consejero del posconflicto. “Eso me da más tranquilidad y me confirma que usted es la persona indicada para ese cargo”, dijo Duque. A diferencia de otros funcionarios, Archila prefiere no usar el espejo retrovisor, y concentrarse en lo que él dice que sabe hacer. “Implementar lo acordado es diferente a filosofar sobre el concepto paz. Yo me dedico a lo primero”, asegura mientras insiste en que “firmar el acuerdo de paz ha sido uno de los logros más espectaculares de este país”. La posibilidad de hacer esa afirmación está dada por el hecho de que el alma política de Archila es poco ideológica. Su sentido es práctico. Es pro paz, defiende a Enrique Peñalosa, su primo hermano, y ha trabajado con Marta Lucía Ramírez en el área programática. Y frente al acuerdo, se centra en el cumplimiento. Asegura que el presidente Duque lo apoya “al 100 por ciento” en esa tarea, para lo cual tiene que “planear, focalizar y conseguir recursos”. Puede leer: La última marcha de las Farc para dejar atrás la guerra Archila es abogado experto en temas financieros, y hasta hace poco trabajaba en su propia firma. Entre los cargos públicos que ha desempeñado, está el de superintendente de industria y comercio, el cual ocupó en el gobierno de Andrés Pastrana. Su desempeño en ese momento fue sonado, puesto que se opuso a la fusión de Aces y Avianca. El negocio se hizo después de que él renunció a su cargo. Además de ese, tuvo otros cargos directivos en el Ministerio de Comercio y en la Superintendencia Bancaria. Muchos de los interlocutores cotidianos del consejero, aseguran que en contraste con otros funcionarios de su mismo nivel, como el alto consejero para la paz, Miguel Ceballos, Archila está más allá de las ideologías. Eso hace que su discurso sea diferente, o que, mejor –aseguran quienes trabajan con él—tenga una visión específica de lo que significa ‘paz con legalidad’, el lema presidencial. “Esa legalidad pasa por cumplir los acuerdos”, insiste alguien de su equipo. Uno de los momentos en los que se hizo visible esta diferencia fue en la crisis que generó la ‘volada’ de Jesús Santrich. El consejero para la estabilización salió a medios hablando duro y pidiendo la declaratoria de la silla vacía al jefe guerrillero por no cumplir los acuerdos de paz e irse del país sin responderle cuentas a las víctimas. Su posición fue respaldada por el procurador. Sin embargo, Archila anotó que una cosa es lo que sucedió con Santrich, y otra hacer generalizaciones a todos los dirigentes del partido Farc. “El daño del caso Jesús Santrich a la paz es pasajero: en 15 años la gente hablará de la transformación del territorio y de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. Santrich no aparecerá ni en Google”, puso en Twitter. Le puede interesar: “Vamos a seguir cumpliendo así el Estado nos incumpla”: Carlos Antonio Lozada El escenario para el consejero no es del todo fácil. A pesar de que tiene línea directa con el presidente y este, a su vez, confía a ciegas en él, tiene que hacer sus apuestas gerenciales en un contexto que no siempre es el más favorable. Mientras asume la implementación como una política de Estado, el partido de gobierno responsabiliza al acuerdo de la violencia, del aumento de cultivos ilícitos, entre otros temas. Esas tensiones a veces van de la mano con mensajes cruzados por parte del jefe del uribismo y que pueden confundir a la opinión.  Pero a Archila no le importa lo que suceda en el contexto político y asegura que lo suyo es ordenar y ejecutar. Ahora es su obsesión es respaldar a los excombatientes que, a diferencia de Márquez y Santrich, están jugados con la paz.