El encuentro entre el expresidente Álvaro Uribe y la Comisión de la Verdad durante este fin de semana ha dado de qué hablar porque fue la primera vez que el exmandatario se reunió con una institución cuyo trabajo no ha compartido desde su creación por cuenta del Acuerdo de Paz entre el gobierno Santos y las FARC.
El encuentro, que se extendió durante más de dos horas, empezó bajo la cordialidad, pero fue subiendo de tono y terminó convertido en una reunión tensa entre el jefe de Centro Democrático, Tomás Uribe, su hijo, y Lucía González, una de las voceras que acompañó al presidente de la Comisión, Francisco de Roux, por su cercanía con la izquierda ideológica y el partido de las FARC.
Algunos opositores al expresidente Uribe aseguraron que la reunión, con divulgación virtual, fue aprovechada como un acto político que sirvió para que el exmandatario hablara duro y de paso dejara mal parada a la Comisión de la Verdad. Francisco de Roux aseguró este martes que asumía la responsabilidad de lo ocurrido.
Figuras como Iván Cepeda y Gustavo Petro descalificaron el papel de Uribe ante dicha comisión. Lo mismo hizo la excandidata presidencial Ángela María Robledo, quien recordó que lleva tres periodos en el Congreso y se la ha jugado por la paz y las instituciones que se crearon por la verdad, justicia y reparación. “Creo que encuentro ayer con Uribe y la Comisión de la Verdad fue un acto de humillación, hostilidad y revictimización de las víctimas”, destacó.
Aunque las críticas van y vienen en contra del expresidente, está claro que su encuentro con la comisión, que se creó tras la firma de los Acuerdos de Paz con las FARC en La Habana, Cuba, era de carácter informal.