Por tercera vez y por la puerta grande de la penitenciaría La Picota, se fugó Juan Larrinson Castro Estupiñán, alias Matamba. Es uno de los más temidos criminales del Clan del Golfo, pedido en extradición y de quien hace apenas unas semanas se supo que tenía cooptados a un grupo de militares Nariño, a quienes, a cambio de fuertes sumas de dinero, garantizaban su actuar delictivo.

Un video tomado por las cámaras del circuito cerrado de la cárcel, conocido en su totalidad por SEMANA, se convirtió en la prueba reina de la manera como este señalado narcotraficante logró escapar de uno de los penales más importantes del país.

Esta es la historia hasta ahora inédita de cómo se planeó y se ejecutó la fuga de uno de los delincuentes más buscados y peligrosos, quien salió de La Picota sin utilizar la fuerza, a punta de millonarios sobornos con los que habría comprado a algunos de los hombres de vigilancia y custodia del Inpec.

En la grabación se ve, a la 1:04 de la madrugada, cómo Matamba sale de su celda, uniformado de pies a cabeza y con una chaqueta negra con capota. Habla con un guardián del Inpec, quien, consciente de las cámaras, se ubica de forma tal que no quede registrado. La puerta de la celda no tenía candado ni cerrojo, la abrió como si se tratara de su casa.

Matamba se ve solo, pero siempre a unos metros de distancia se nota que recibe instrucciones del guardia, a tal punto que en un momento toma el camino equivocado y luego de unas señas corrige el rumbo hacia su salida. Las cámaras lo siguen por los pasillos del patio de la Unidad de Medidas Especiales, mientras sus compañeros duermen en las celdas.

Las imágenes se ven oscuras por la complicidad de la noche. No hay ninguna señal de alerta, todo parece normal mientras Matamba avanza. Al final, levanta la mano en señal de aprobación y casi de despedida cuando logra uno de sus objetivos. Otras cámaras, al parecer, fueron manipuladas para que no quedara prueba, incluso en algunos pasajes se ven imágenes borrosas.

Su salida no tuvo inconvenientes. Por las altas horas en las que sucedió la fuga, no hubo mayores tropiezos en cada uno de los controles de seguridad. Sus cómplices se encargaban ayudarlo para cruzar las puertas sin reparo alguno, dando a entender que quien iba pasando era uno más de la guardia.

A la salida, Matamba se despidió de sus “compañeros” diciendo que terminaba turno y que ya se iba para su casa. Afuera de La Picota había un vehículo esperándolo, en el que emprendió la fuga.

Este video ya forma parte de las pruebas recogidas por una comisión de la Fiscalía, que desde la mañana del viernes se desplazó al penal y asumió la investigación de este grave escape, que se suma a los escándalos que se han dado en las últimas semanas en La Picota.

En pocas horas, la Fiscalía ya había tomado las primeras decisiones. Fue capturado un guardia del Inpec señalado de ser uno de los principales cómplices. Sin embargo, se tiene información de que por lo menos serían seis los guardianes comprometidos en este hecho. Los investigadores están recogiendo las pruebas para poder solicitar sus detenciones, que se harían efectivas en las próximas horas.

En la noche del viernes, la procuradora general, Margarita Cabello, quien calificó la fuga de Matamba como una “vergüenza”, anunció duras medidas. El Ministerio Público suspendió a 55 dragoneantes, al director de La Picota, mayor Juan Javier Papa Gordillo, y al subdirector, Óscar Augusto Bedoya Méndez.

SEMANA conoció la preocupación de las autoridades de Estados Unidos ante estos graves hechos. Lo más seguro es que soliciten órdenes de captura con fines de extradición en contra de los guardianes y personas cómplices de la fuga del poderoso narcotraficante. Es tan importante este criminal para la justicia de ese país, por la información sobre el Clan del Golfo y sus nexos con carteles mexicanos, que hasta ofrecieron ayuda para recapturarlo y llevarlo ante los jueces.

Otro dato de importancia obtenido por los investigadores es que el cambio de guardia que debía hacerse a las doce de la noche no ocurrió como de costumbre, pues algunos de estos miembros solo aparecieron después de la 1:30 de la madrugada, cuando Matamba ya había emprendido la huida.

Pasadas las ocho de la mañana, como es rutina, se empezó a realizar el conteo de los detenidos y en ese momento se dieron cuenta de que faltaba una persona, nada más y nada menos que Matamba. Entonces se prendieron las alarmas, pero ya habían pasado horas desde que el narcotraficante cruzó el umbral de la puerta de La Picota.

Ahí la guardia hizo las primeras llamadas oficialmente registradas, avisándole al Inpec lo que estaba sucediendo. Extrañamente, se empezó a regar el rumor de que Matamba se había emborrachado y se encontraba en una celda diferente. Esto al parecer era parte de la estrategia para distraer los operativos que se estaban realizando y darle más tiempo para esconderse.

Las primeras pistas recogidas por las autoridades señalan que se trató de un plan criminal orquestado desde hace por lo menos dos meses, desde afuera de La Picota, por poderosos jefes del Clan del Golfo, que destinaron millonarias sumas de dinero para ejecutarlo. Es evidente que lograron sobornar e infiltrar a personas dentro del penal. La fuga tuvo que ser acelerada porque en cuestión de días a Matamba se le podían incrementar las medidas de seguridad por su inminente extradición hacia Estados Unidos.

Esta fuga coincide con los planes que tendrían también hombres del Clan del Golfo, aliados con carteles mexicanos, para buscar el escape del jefe máximo de la organización, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, recluido en el búnker de la Dijín justamente para evitar su huida.

Ante la gravedad de los hechos, hay voces que le están pidiendo a la Corte Suprema de Justicia que agilice los trámites de extradición de Otoniel y hasta le solicitaron al presidente Iván Duque que lo envíe de manera inmediata, aduciendo motivos de fuerza mayor.

La Fiscalía y la Procuraduría ya tienen algunas pruebas. Además, están recogiendo más evidencias y testimonios de los miembros del Inpec que se encontraban de guardia entre la noche del jueves y la madrugada del viernes. De hecho, al parecer han encontrado inconsistencias en los turnos asignados a los guardianes.

No tiene ningún tipo de explicación que Matamba, a quien le acaban de comprobar que sobornaba al Ejército en el sur del país para poder traficar droga a sus anchas, se le vuele a las autoridades por tercera ocasión, y esta vez por la puerta principal, tal como lo hizo hace 26 años el tercer hombre en jerarquía de la cúpula del Cartel de Cali, José ‘Chepe’ Santacruz. Las historias se repiten y no pasa nada.

Sin embargo, ya con el narcotraficante en la calle, el presidente Duque anunció una reforma de fondo. “No más paños de agua tibia frente al Inpec. Vamos a proponer una reforma integral al sistema penitenciario y trabajaremos con el equipo de Gobierno en esa dirección”, dijo el mandatario.