El 30 de mayo de 2020 la vida cambió drásticamente para el fotoperiodista William ‘Wil’ Sands.

Ese día, el reportero nacido en Nairobi, Kenia, pero de ciudadanía estadounidense, cubría las protestas surgidas tras el brutal asesinato del afroamericano George Floyd a manos de la policía en Minneapolis, en Estados Unidos.

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Las protestas ocurrían frente a la Casa Blanca, y él intentaba grabar lo que pasaba cuando escuchó un disparo. Al voltear, recibió el impacto de una lata de gas lacrimógeno en el ojo derecho.

“En 2019, pocos meses antes de que me dispararan, estuve en Chile cubriendo el estallido social para la prensa nacional. Cuando me ocurrió eso, como ya tenía referentes, supe qué me había pasado”, le contó Wil a SEMANA.

Fue trasladado a un centro médico y sometido a varios procedimientos para salvar su visión.

“Me operan al día siguiente, me tienen 14 días cabeza abajo en una camilla y durante esos días las protestas continuaban; yo sabía que seguían usando esos armamentos, tenía la idea de que iba a haber más casos como el mío”, dijo.

No se equivocó. Luego de salir de prisión, comenzó a documentarse y encontró 30 casos de sobrevivientes más. Construyó una propuesta y logró una beca del Centro Pulitzer para hacer un reportaje muy detallado que se encuentra en internet.

Pero no fue todo. Esa experiencia le permitió que Open Society Foundations, en su programa de Seguridad y Derechos, lo llevara a Colombia a hablar sobre el Shot in the eyes squad, que es la iniciativa por medio de la cual busca, junto a otras organizaciones, que cese el uso de armas no letales en las protestas en diferentes países, empezando por Estados Unidos.

Wil estuvo el 18 de marzo en el Hotel Tequendama en el Primer Encuentro Internacional de Sobrevivientes de Violencia Ocular, en el que participaron otras organizaciones que buscan su mismo fin, como el Movimiento en Resistencia Contra las Agresiones Oculares del Esmad (MOCAO), el Centro de Investigación Internacional de Violencia Ocular (Ciivo), entre otras.

“Hay una necesidad de prohibir el uso de estas armas porque, a diferencia de Chile o Colombia, donde esos casos se convierten en símbolos de la violencia policial, no sucede lo mismo con esas mutilaciones en Estados Unidos; no se convierten en símbolo de la lucha contra la violencia policial”, indicó.

“En Estados Unidos no tenemos policías antidisturbios como método, se depende mucho de armas no letales porque no tenemos tácticas de manejo de masas, entonces hay uso desproporcionado de esos disparos, y temo decir que en el futuro, en protestas grandes, va a haber más casos de ese tipo de traumas”, agregó.

El fotoperiodista ya había estado en Colombia, particularmente en Popayán y sus alrededores, a donde llegó para documentar la muerte de Sebastián Quintero, un joven que murió en mayo de 2021 por un disparo de una aturdidora lanzada por el entonces Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

Sebastián Quintero murió en las protestas de Popayán al parece por recibir un impacto por parte del Esmad Foto: Semana

“Estuve en 2021 poco después del estallido haciendo un reportaje sobre el sistema Venum y cubriendo la muerte de Sebastian Quintero en Popayán; esa arma la produce una empresa en un pueblito pequeño de Pensilvania; son empresas bastante chicas”, recordó.

Ahora, Wil trata de documentar para un medio estadounidense el fenómeno migratorio en Ciudad de México.

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