Este fin de semana se realizó una jornada que reunió a las autoridades ambientales, organismos de seguridad y expertos en conservación en el municipio de Puerto López, en el departamento del Meta, para llevar a cabo la liberación de más de 100 animales silvestres rescatados del tráfico de fauna.
La jornada, que contó con la participación de la gobernadora del Meta, Rafaela Cortés, se adelantó en la Reserva Natural Yurumí, donde las diferentes especies fueron puestas en su respectivo hábitat.
Entre las especies liberadas se encuentran 57 morrocoyes patirojo, loros reales, iguanas verdes, tortugas terecay, una tortuga matamata y serpientes como la boa constrictor, los cuales fueron rescatados del cautiverio tras ser capturados ilegalmente o mantenidos como mascotas.
La Reserva Natural Yurumí, espacio convertido en punto clave para la reintegración de animales rescatados del tráfico ilegal, comprende un territorio de cerca de 800 hectáreas dedicadas a la conservación de la biodiversidad.
De acuerdo con los registros del lugar, más de 2.000 animales han sido liberados en este lugar, fortaleciendo los procesos de recuperación de especies y la conservación de los ecosistemas de la Orinoquia colombiana.
La gobernadora destacó el significado de devolver estas especies a su hábitat natural y recordó que detrás de cada rescate hay un esfuerzo institucional y, en muchos casos, una denuncia ciudadana que permite salvar una vida.
“Muchos de estos animales fueron capturados cuando eran crías, alejados de su familia, encerrados y maltratados desde muy pequeños. A todos se les negó la libertad, el verde de la naturaleza, el azul del cielo y el color turquesa de ríos, lagunas y humedales”, indicó Cortés.
La gobernadora también hizo un llamado a la ciudadanía para convertirse en aliada en la protección de la fauna silvestre. “Verlos recobrar la libertad nos motiva a seguir actuando con fuerza contra los traficantes de animales, los comerciantes ilegales e incluso contra quienes los compran”.
Por eso invitó “a todos los ciudadanos a denunciar y darle una segunda oportunidad a seres indefensos que no tienen cómo defenderse de la maldad de algunos seres humanos”.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el tráfico ilegal de vida silvestre afecta miles de especies en más de 160 países y genera enormes ganancias para redes criminales que operan a escala global.
Por eso, Naciones Unidas advierte que este delito se encuentra entre los mercados ilegales más lucrativos del mundo, junto con el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas.