En el marco del Plan Sectorial de Desarrollo de la Rama Judicial para el cuatrienio 2027-2030, que lidera el Consejo Superior de la Judicatura, de cara a evaluar y diseñar estrategias para mejorar el sistema de justicia, con el usuario como eje principal, un magistrado le hizo varios reparos a la presidenta de la judicatura.

El magistrado Carlos Héctor Tamayo, del Tribunal Superior de Bogotá, redactó una carta que envió a la presidenta del Consejo Superior de la Judicatura, Mary Lucero Novoa, para advertir que la cantidad de trabajo en los despachos judiciales se convirtió en un indicador de productividad que se mide con las mismos criterios del “sistema digestivo”.

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“Lo peor es que nosotros mismos, con una inmensa dosis de ingenuidad, nos hemos envuelto en un tejido engañoso con ciertas palabras como productividad’ y evacuación”, propias de la fabricación y del aparato digestivo respectivamente, no de la actividad de juzgar, a tal punto que la buena conciencia se ha conectado con los primeros renglones estadísticos, hasta hacernos perder el gusto por el hacer bien”, dijo el magistrado Tamayo.

En reclamo del magistrado es puntual, respecto de la forma en que se evalúa lo que ahora consideran “productividad” en la justicia. En criterio del servidor judicial y ante el volumen de trabajo, dejó de predominar el factor humano, el sistema cualitativo y ganó poder los datos, las cifras y un perfil cuantitativo de la justicia.

Tribunales de Cundinamarca y Bogotá D C Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá Bogota junio 25 del 2024 Foto Guillermo Torres Reina / Semana Foto: Guillermo Torres / Semana

“Nuestra decadencia va en aumento. El nuevo regulador es el que representan los cuadros estadísticos, confinando lo sustancial a lo irrelevante a través de decisiones vaciadas de espíritu y de lo humano, como si de anunciar la sustitución del juez humano por la inteligencia artificial se tratara”, dijo el magistrado.

En el afán por dar respuesta, sumado a la excesiva cantidad de procesos en los despachos judiciales, en criterio del magistrado, se obliga a los operadores de justicia, no sólo exigirse, sino vulnerar su propia integridad, en el propósito de ofrecer resultados que se cargan en cuadros estadísticos.

“No sé cómo ha de poderse impartir justicia sin valerse del pensamiento, para cuyo ejercicio es preciso detenerse; incluso, demorarse, actitud contra la que conspira el culto a los datos estadísticos y a las metas cuantitativas”, dijo el magistrado Tamayo.

El problema de acuerdo con el magistrado Tamayo, está en que algunos servidores de la justicia o funcionarios del Consejo Superior de la Judicatura, advierten que a los jueces les hace falta habilidades gerenciales, como si se tratará de una empresa, cuando lo que está en juego es la forma de impartir justicia.

“Por fortuna, hay entonces jueces que no saben de ‘gerencia judicial’, con cuya mera pronunciación se inquieta el cerebro. En efecto, la tarea del juez no es equiparable a la de administrar negocios. No creo que se necesite mayor esfuerzo ni ser experto en administración de empresas para entender que lo gerencial es algo propio de un gerente, no de un juez, cuyo papel requiere una mentalidad distinta”, advirtió el magistrado en su carta.

El magistrado le pide a la presidenta del Consejo superior de la judicatura que le permita un espacio, no para imponer su opinión, sino para discutir con quienes piensan diferente y explicar por qué la justicia debe ser más humana y alejarse de lo artificial.