A las 6:00 a. m., ¿qué estará opinando María Isabel hoy miércoles 8 de noviembre en SEMANA? Pues la opinión gira en torno a la ridiculez del tono del comunicado del Comando Central de las Farc, encabezado por Iván Mordisco.
Es que es difícil imaginar a qué horas nos metimos en semejante lío con un grupo que es como de caricatura, empezando por el alias del propio Iván Mordisco, ¿es que qué tal los humos de autobautizarse como Estado Mayor Central de las Farc a estas alturas de la vida? Cuando los gorditos originales que acuñaron el nombre están todos jubilados gratis en el Congreso, y a quienes, por cierto, les fue como a los perros en misa en estas elecciones.
Por ahora, está claro que vencido el plazo que les otorgó el acuerdo de paz para que ocuparan curules en el Congreso sin necesidad de obtener un solo voto que los respalde, es muy probable que no vuelvan al Congreso. Mientras tanto, ya nos cansamos de preguntarle a la JEP cuándo será ese cuándo en que finalmente sancionarán a las Farc en esta farsa que montaron por las atrocidades que cometieron contra el país.
Mientras tanto, las otras Farc se echan cipote comunicado para supuestamente justificar por qué optaron por suspender conversaciones con el Gobierno, pero mantener convenientemente el cese al fuego para seguir actuando a sus anchas. Lo irónico es que al tiempo que sacan al Ejército Nacional de las zonas que ocupan instrumentalizando a la propia comunidad, denuncian que el incumplimiento del Gobierno consiste en que sigue privilegiando la visión militarista del conflicto.
Eso aparentemente justifica que el Estado Mayor Central haya violado por lo menos en 20 ocasiones el cese de hostilidades, ¿será el más cierto que el Ejército ha logrado rescatar a por lo menos cuatro secuestrados que estaban en las manos de ese grupo? Mientras tanto, los supuestos verificadores nacionales e internacionales, mutis por el foro.
El hecho es que en el comunicado firmado con fecha del 5 de noviembre, el pomposo Estado Mayor Central de las Farc se echa un carretazo inverosímil; nos envían, eso sí, un cordial saludo, nos felicitan por la participación electoral, pero lamentan que queda claro que las mafias mantienen el poder en este país, y luego pasan a denunciar que la situación de diálogo que atraviesa la mesa del acuerdo de paz con justicia social y ambiental está en peligro de rompimiento definitivo.
A pesar de que existe, dicen, por parte de este gobierno, una total disposición para alcanzar la anhelada paz con justicia social y ambiental. Es que todo eso es con nombre y apellidos, pero después acusan al Gobierno de falta de seriedad en el cumplimiento de los acuerdos firmados y que cada vez es más evidente que el Estado no quiere un acuerdo de paz, sino una acción de sometimiento.
Eso es lo que se ha dicho desde el primer día, que se tienen que someter a la Constitución y a la ley y que, por lo tanto, declaran suspendida la mesa de diálogo mientras realizan una consulta interna con su comisión de diálogo.
Y finalmente se despiden no sin antes calificar de cobardes los ataques del “Estado sionista, asesino y genocida de Israel para desaparecer de la paz de la tierra al pueblo palestino”, y firman con el ya legendario sello de “desde las montañas de Colombia”.
La noticia es que finalmente el presidente respondió. Lo más importante en su respuesta fue que dijo que estas negociaciones, en su opinión, habían resultado prematuras. ¿Acaso el jefe de Estado opina sobre una decisión u ordena la decisión? Es como si él hubiera sido un outsider, un tercero; es decir, como si se hubiera tropezado con una decisión tomada por otro, lo cual le permite opinar que fue prematura. ¿Qué más estará opinando el presidente sobre su gobierno que no conocemos aún?