¿Qué estará opinando María Isabel, hoy jueves 9 de noviembre, en SEMANA? La opinión gira en torno a la polémica propuesta del fiscal general, presente en Santa Marta en la cumbre de los gobernadores que no fueron bienvenidos con el grupo de los 14 seleccionados por Petro para ir a la Casa de Nariño, como prueba material de que al Pacto Histórico no le fue tan mal como se dice en las elecciones regionales.
¿Por qué resulta tan polémica la propuesta del fiscal Barbosa? Porque consiste en someter a referendo si los colombianos quieren o no hacer acuerdos de paz con el ELN, con las Farc y con especímenes de la delincuencia común como el Clan del Golfo.
No se puede someter a una votación popular este tema, en el que la gente muchas veces carece de elementos para tomar esa decisión. Es totalmente legítimo y hasta necesario que en una democracia se emitan opiniones sobre qué tan conveniente resulta que el Gobierno negocie con grupos políticos que secuestran desde militares hasta ciudadanos comunes, extorsionan, ejercen dominio total sobre pedazos del territorio o con grupos de narcotraficantes puros.
A muchos puede no sonarles conveniente que se abra esa puerta, pero lo lógico es que la decisión final la tome el propio presidente de la República, porque contiene ingredientes políticos, técnicos y estratégicos que no son, en su conjunto, parte de la ilustración popular general. Un referendo para resolver dicho tema no parece ser lo más conveniente.
El presidente es el único que tiene los elementos de conocimiento necesarios para tomar esta decisión y, si se equivoca en ella, significa que no merece estar en la Presidencia, porque es incapaz de tomar las decisiones más convenientes para el país.
Ahora, es hasta probable que el plebiscito propuesto por el fiscal consista en preguntarle a la gente si quiere la paz o no. La respuesta sería la misma que si en el plebiscito se preguntara, a lo Pambelé, a los colombianos si prefieren ser ricos y sanos o pobres y enfermos.
Es evidente que, tal y como está concedida la paz total, esto está hecho a la debacle. Entre otras cosas, mientras el ELN ‘mama gallo’ con la entrega de Luis Manuel Díaz, que tiene en vilo al país, hay muchos otros ‘nadies’ secuestrados; por lo menos en manos de ELN hay más de 30 que no despiertan tanto interés, por desgracia, y sobre los cuales no se dice nada.
Y con lo que ocurrió ayer en Briceño, Antioquia, de donde sacaron corriendo a un pelotón de soldados de la Cuarta Brigada del Ejército, se completan en el país seis asonadas contra el Ejército Nacional.
La paz total es el programa bandera con el cual los colombianos eligieron a Gustavo Petro. No le está resultando, cierto, pero es a él a quien corresponde sopesar la conveniencia y viabilidad de esta estrategia.
Volverlo un asunto de plebiscito para que el país salga a perifonear ‘sí a la paz’, ‘sí al ELN’, ‘sí al Clan del Golfo’, o lo contrario, ‘no’, ‘no’ y ‘no’, no parece, con respeto al fiscal, una alternativa ni conveniente ni viable.