De nada le sirvió a la subteniente Jenyfer Alexandra Marciales Londoño denunciar un presunto caso de acoso laboral que dejaba como responsable a su superior, un teniente comandante de Distrito en la isla de San Andrés y Providencia.
La subteniente Marciales era la comandante de la estación de Policía en Providencia, donde su relación con compañeros era excelente, tanto que recibió su apoyo cuando los hechos de presunto acoso se profundizaron. Este sábado la subteniente fue encontrada muerta en la estación que comandaba.
Nadie escuchó nada. Solo hasta que otro uniformado se acercó al alojamiento de la subteniente fue posible comprender lo que acababa de ocurrir, la tragedia para la familia y el dolor de los compañeros de la subteniente. Un disparo fulminante acabó con su vida.
De manera reiterada, la subteniente hizo las denuncias y por los conductos adecuados, pero no hubo respuesta; lo que sí ocurrió, de acuerdo con su familia, fue que los actos de acoso se incrementaron, incluso con insultos delante de turistas y otros subalternos.
“Si algo me pasa, deben hablar con él”, fue un mensaje de la subteniente a su familia, como anticipando una tragedia. Les pidió a sus seres queridos hablar con un patrullero, subalterno suyo, pues en sus manos estarían las pruebas del acoso y las denuncias.
Una vez fueron informados de la tragedia, los familiares de la subteniente confirmaron la premonición de su hija, la tragedia que estaba anticipando cuando hizo las denuncias y el silencio cómplice que la ahogó en la desesperación. Siempre estuvo acompañada por sus subalternos en la estación de Providencia.
La llamada de un capellán a la familia con el anuncio de la muerte de la subteniente resultó particularmente extraña y dolorosa. El religioso no solo dijo que la subteniente fue encontrada muerta, sino que se atrevió a señalar que se trataba de un suicidio.
De inmediato, la familia rechazó la anticipada conclusión de un suicidio como hipótesis principal del caso. Contrataron un equipo de abogados que adelantan las diligencias correspondientes para exigir una investigación que parta de un hecho relacionado con el contexto de violencia de género.
Adicionalmente, piden a la Fiscalía que abra una investigación de oficio que plantea como hipótesis el homicidio y no se remita a la conclusión apresurada del religioso de advertir que se trató de un suicidio. Presentarán al ente acusador todos los elementos de prueba necesarios para que la investigación se realice bajo la rigurosidad que amerita.