La muerte en extrañas circunstancias de la subteniente Jenyfer Alexandra Marciales Londoño ocurrió luego de reiteradas denuncias por acoso contra un teniente, comandante de distrito en la isla de San Andrés. SEMANA conoció las pruebas del presunto acoso.
La subteniente Marciales era la comandante de Providencia y, de acuerdo con las denuncias, incluso en descanso, su superior, el teniente, la acosaba delante de turistas que buscaban información en la estación de policía. La víctima dejó constancia de los ataques.
“No me dejó en paz ni en el supuesto descanso porque me mandaba tocar la puerta de la habitación, pitaba desde el vehículo abajo para llamarme”, señalan los chats que enviaba la teniente a sus familiares, mientras les contaba su padecimiento.
Las conversaciones y constancias se extendieron por varios días, incluso fueron remitidas a los superiores de la subteniente, pero no hubo respuesta. Las investigaciones por el presunto acoso no tuvieron impacto en la Policía y, al final, la subteniente Jenyfer terminó muerta en la estación donde era comandante.
“El día lunes 16/03/2026, aproximadamente a las 19:30 horas en el sector Aguadulce frente a ‘Cabañas El Encanto’, lugar donde funciona la estación de Policía Providencia y Santa Catalina Islas, por reubicación luego del huracán ’IOTA’, en la vía pública inmediatamente afuera de la estación, utilizó palabras soeces, me gritó, me ridiculizó delante de ciudadanos turistas, delante de la tropa, es decir, el personal bajo nuestro mando, así mismo con miradas y palabras retadoras”, señaló la subteniente en un reporte que dejó en los libros de anotaciones.
La subteniente, además, dejó algunos videos y audios como prueba del supuesto acoso al que era sometida y en el que participaba no solo su jefe inmediato, el comandante de distrito, sino algunos subalternos que se prestaban para redactar anotaciones negativas en su contra.
“Luego me solicita disculpas por haberse exaltado, escala o emite concepto para mi permiso ‘plan democracia’, me retira también las llaves de la oficina, me dice que me puedo cambiar para el permiso; luego lo veo en la oficina con personal subalterno, escucho que están redactando una anotación demeritoria en mi formulario de seguimiento y quién sabe cuál suerte de informes en contra de la suscrita”, revelan las constancias que dejó la subteniente.
La familia de la víctima pidió una investigación rigurosa y descarta la hipótesis de un suicidio, como trataron de insinuarlo a través de un capellán que llamó para confirmar la noticia y anticipar, sin mayores elementos de juicio, que la subteniente se quitó la vida. La investigación apenas comienza.