La Fuerza Aérea Colombiana lleva meses adelantando misiones de reconocimiento y vigilancia en el área del departamento Atlántico, específicamente en el embalse del Guájaro y en el canal del Dique, con el fin de verificar la afectación producida por la ola invernal que se está sufriendo en algunas zonas de la región Caribe y del país.

Las labores de monitoreo con sobrevuelos son realizadas en conjunto y acompañamiento de las autoridades departamentales y ambientales, lo que ha permitido tener evidencia fotográfica y en video de cómo se percibe la emergencia desde el cielo para tener mayor claridad de la situación.

“El Comando Aéreo de Combate N.° 3 en trabajo interinstitucional con la Gobernación del Atlántico, realiza constantemente sobrevuelos para establecer puntos críticos, a través imágenes en tiempo real de las inundaciones, desborde de ríos, embalses y demás puntos que se puedan evidenciar, para tener una base de datos y posteriormente realizar un análisis”, indicaron desde el Comando Aéreo.

La información recolectada por los uniformados de la institución y de las autoridades es enviada a la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, los cuales se encargan de estudiar el riesgo futuro y tomar acciones para mitigar y disminuir las afectaciones que pueda presentar a la población.

“De esta manera, las tripulaciones de su Fuerza Aérea Colombiana continuarán prestando sus servicios para seguir protegiendo la soberanía de la nación y la protección del ecosistema”, dijeron desde la Fuerza Aérea.

Luego de que la gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, asignara a un secretario de la Gobernación un municipio para atender a su comunidad y apoyar la logística de los censos de damnificados a cargo de las alcaldías, los funcionarios visitaron las poblaciones afectadas y brindaron apoyo a los alcaldes.

En Pendales y San Juan de Tocagua, en el municipio de Luruaco, el equipo de la Gobernación, en compañía de la Defensa Civil, estuvo verificando la situación por las lluvias y realizando un censo para saber cuántos son los afectados en la cabecera municipal y corregimientos.

En Sabanalarga, otro equipo visitó el albergue del corregimiento de La Peña, para coordinar la alimentación y atención en salud. En Isabel López también se realizó un censo de damnificados junto a la Defensa Civil.

“En el municipio de Candelaria, el personal de la Gobernación, en compañía del alcalde, Gregorio Brito, realizó un recorrido por corregimientos, arroyos, canales y ciénagas para verificar la situación”, indicaron las autoridades.

En el municipio de Sabanagrande, un equipo y el alcalde, Gustavo de la Rosa, hicieron un recorrido para monitorear el caudal del arroyo Cañafístula y a la vez mirar el estado de la motobomba que está cerca de la Ciénaga Grande. Allí la Gobernación les hará mantenimiento a las motobombas, con el fin de que funcionen todas al tiempo.

En Juan de Acosta, funcionarios inspeccionaron el estado de los arroyos para tomar las medidas que brinden tranquilidad a la comunidad. Y con el apoyo de la Secretaría de Infraestructura, se habilitó el paso de vehículos livianos en la vía Aguas Vivas (Piojó) y Usiacurí, tras presentarse derrumbes ocasionados por las fuertes lluvias.

Desde este miércoles, un equipo de la Secretaría de Salud del Atlántico comenzó con la aplicación de cal en el cementerio de Piojó y zonas con más daños, como medida de mitigación de riesgos para controlar la contaminación. También se está realizando un censo de perros y gatos en las calles para fortalecer la vacunación antirrábica en todos los animales y se les está suministrando agua y alimentos.

“La Secretaría de Infraestructura limpió y removió residuos sólidos de los cauces y boxcoulvert del arroyo Marón, en Usiacurí, y Arroyo Grande de la Cantillera, en dos puntos de Galapa. Además, se habilitó el paso de vehículos livianos en las vías de Usiacurí-Isabel López, Juan de Acosta-Chorrera y Aguas Vivas-Usiacurí”, anotaron desde la Gobernación.