Mediante fuentes judiciales, SEMANA conoció la historia detrás de la impresionante balacera que se desató en el barrio Ciudad Jardín, en el norte de Barranquilla, durante la tarde de este miércoles, 2 de septiembre. El hecho dejó a dos personas muertas y dos más heridas, entre ellas, un menor de 11 años.
De acuerdo con la Policía Metropolitana, el atentado iba dirigido contra el excandidato al Concejo de Barranquilla José Luis Tapia Escorcia, quien registra 10 anotaciones judiciales por delitos como violencia intrafamiliar, perturbación de la posesión sobre inmueble, lesiones personales, estafa, violencia contra servidor público, inasistencia alimentaria y porte ilegal de armas de fuego.
En este hecho, murieron Rodrigo González Pereira, de 39 años, quien era conductor y escolta de Tapia Escorcia, y Jhon Deivis Olave Castillo, de 22 años, quien era uno de los sicarios y terminó baleado. Falleció en el Hospital General de Barranquilla, donde recibía atención médica en calidad de capturado.
Asimismo, la Policía de Barranquilla logró la incautación de dos armas de fuego en medio de los hechos que son indagados por el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación, con apoyo de la Policía.
Una persona cercana al caso le contó a este medio que el ataque criminal se dio, al parecer, tras el robo de unas hectáreas de tierra en el sector de Caribe Verde, en el suroccidente de Barranquilla, donde estas personas delinquen abiertamente.
“Esas hectáreas de tierra se las robaron a una constructora y a una poderosa con un poder adquisitivo muy alto, pero entre alias Negrito del Rubí y este señor Tapia se habría dado una discusión que terminó con una fuerte pelea que hoy los tiene enfrentados a sangre y fuego”, detalló la fuente.
Asimismo, indicó que las investigaciones contra alias Negrito del Rubí y su organización criminal que roba tierra se encuentran estancadas en la Fiscalía General de la Nación por “sus influencias” en el ente investigador.
“Uno sabe que la Fiscalía tiene elementos materiales probatorios para emanar órdenes de captura en contra de alias Negrito del Rubí y todos los que roban tierra, pero no hacen nada porque los fiscales le tienen miedo. Básicamente, nadie se atreve a emanar esas órdenes de Policía Judicial y, cuando eso ocurre, todo se filtra a la organización desde la misma Fiscalía y terminan los investigadores en líos y hasta amenazados, pero no denuncian y dejan el caso quieto”, detalló.