Este gran evento cultural sigue consolidándose, año tras año, como uno de los principales espacios de encuentro entre autores, editores y lectores en el continente. Este tipo de escenarios no solo promueve el acceso a la lectura, sino que también dinamiza la industria editorial y genera impacto en la oferta cultural de la ciudad.
La Feria Internacional del Libro de Bogotá se ha posicionado como uno de los eventos más relevantes de este tipo en América Latina. Cada año reúne a miles de asistentes en torno a presentaciones de libros, conversatorios, actividades académicas y espacios de formación que involucran a públicos de diferentes edades.
La edición 2026 de la FILBo registró la asistencia de más de 600.000 visitantes durante su desarrollo. De acuerdo con el balance entregado por las autoridades distritales, esta cifra refleja el interés de la ciudadanía por la lectura y las actividades culturales.
Este hito da cuenta del alcance de la feria como un espacio de encuentro entre diferentes actores del sector editorial, incluyendo escritores, editoriales, distribuidores y lectores.
La programación del evento incluyó una amplia agenda de actividades, entre las que se destacaron lanzamientos de libros, charlas con autores nacionales e internacionales, talleres y espacios académicos, además de la primera subasta en su historia.
Entre los invitados más destacados estuvieron el expresidente Juan Manuel Santos, Mario Mendoza, Kiran Desai, Deepti Kapoor, Martin Baron, Piedad Bonnett y Laura Restrepo.
Asimismo, la feria contó con la participación de India como invitado internacional, lo que fortaleció su carácter global y su compromiso con el intercambio cultural y editorial entre países.
Desde la Alcaldía se enfatizó en la importancia de contar con un invitado internacional como ese, ya que “el eje temático giró en torno al valor del silencio y la escucha en tiempos de sobreinformación, atravesando debates sobre literatura, política, ciencia, salud mental y tecnología”.
El evento se llevó a cabo en Corferias, escenario tradicional de la capital, que alberga a cientos de expositores y visitantes en sus diferentes pabellones. Este espacio permite la organización de múltiples actividades simultáneas y facilita el acceso del público a la oferta editorial.
De acuerdo con la administración distrital, la feria también tuvo un impacto positivo en sectores como el turismo y la economía local, debido al flujo de visitantes nacionales e internacionales que llegaron a la ciudad durante su realización.
Finalmente, se destacó la participación de instituciones educativas, bibliotecas y colectivos culturales, que encontraron en la feria un escenario para promover la lectura y el acceso al conocimiento. Este componente ha sido fundamental para fortalecer la formación de nuevos lectores.