El Ministerio de Justicia denunció en las últimas horas que la sede en Bogotá de la Casa de la Mujer fue violentada por personas desconocidas que ingresaron a la propiedad por la fuerza y se llevaron varios computadores.
“Cualquier acción orientada a intimidar, amenazar, vulnerar o afectar el trabajo y la información de organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos afecta las garantías democráticas, la participación ciudadana y la construcción de paz en el país”, señaló el Ministerio de Justicia.
Por lo mismo, hizo un llamado a las autoridades para que avancen de manera pronta y rigurosa en las investigaciones y poder esclarecer así lo ocurrido en los últimos días en la sede ubicada en la localidad de Teusaquillo.
“Reiteramos el compromiso institucional con la defensa de los derechos humanos, las garantías para el liderazgo social y la protección de los espacios democráticos y de construcción de paz”, destacó la cartera.
La organización señaló que los hechos ocurrieron el pasado 11 de mayo y que los ladrones se llevaron computadores de mesa, computadores portátiles y tres teléfonos de uso institucional. Además, denunciaron que revisaron archivos físicos y escudriñaron cajones y espacios de trabajo.
“Exigimos a las autoridades una investigación pronta, rigurosa y transparente que permita identificar y sancionar tanto a los responsables materiales como intelectuales de estos hechos, así como recuperar la información sustraída en ambas ocasiones”, señaló la Casa de la Mujer.
Esto, teniendo en cuenta que este no es el primer robo que ocurre este año en la sede de Bogotá, pues el pasado 16 de febrero se presentó otro ataque contra las instalaciones, que también resultó en el robo de varios elementos.
“No se trata únicamente de un hurto. Este nuevo ataque constituye una agresión directa contra una organización feminista y defensora de derechos humanos que durante 44 años ha trabajado de manera incansable por la vida, la dignidad y los derechos de las mujeres en Colombia”, señaló.
La organización insistió en que “golpear nuestra sede es intentar sembrar miedo, silenciar voces y afectar procesos colectivos construidos con décadas de esfuerzo, compromiso y resistencia”, por lo que agradecieron las voces de solidaridad por lo ocurrido.